¿Planeas qué ver en Malinas en un día? Te contamos nuestra ruta por libre: la Torre San Rumoldo, el Gran Beguinaje, el Jardín de Invierno y dónde comer.
Después de poner el broche de oro a nuestra estancia en los Países Bajos recorriendo los emblemáticos canales de Ámsterdam, llegó el momento de poner rumbo de nuevo hacia tierras belgas. Nos subimos al tren con destino a la espectacular Estación Central de Amberes —un palacio ferroviario que os recomendamos sí o sí visitar— para hacer un rápido transbordo hacia una de las ciudades más coquetas, con más historia y mejor conservadas de Flandes: Malinas.
Siempre que viajes, te recomendamos hacerlo con un buen seguro de viaje para evitar preocupaciones ante cualquier imprevisto. Nosotros utilizamos y recomendamos el seguro de viaje IATI, que puedes adaptar a tus necesidades. Además, con este enlace tienes un 5% de descuento ya aplicado.
Apunte viajero: A la hora de buscar billetes, horarios o estaciones en las apps de trenes belgas (SNCB), tened muy en cuenta que el nombre oficial en neerlandés de la ciudad es Mechelen. ¡Un detalle clave para evitar despistes en las pantallas de la estación!
Llegamos a Malinas justo a tiempo para dejar las mochilas en nuestro hotel, coger energía y salir a pasear. Malinas fue durante el siglo XVI la capital de los Países Bajos continentales bajo el mandato de Margarita de Austria, y esa época de esplendor se respira hoy en cada esquina: desde su monumental Grote Markt custodiada por tres casas consistoriales, hasta la imponente Torre de San Rumoldo o el silencio místico de su Gran Beguinaje, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
En esta guía os traemos nuestro itinerario para descubrir Malinas en un día, con consejos sobre el transporte, recomendaciones sobre dónde alojaros, una parada imprescindible en la cervecería histórica Het Anker para probar la mundialmente premiada Gouden Carolus y una escapada mágica a la joya Art Nouveau del Jardín de Invierno. ¡Acompañadnos a descubrir esta maravilla flamenca! 👇
Ruta a pie por los imprescindibles del centro histórico de Malinas
Tras hacer el registro de entrada en el hotel y dejar el equipaje, salimos a la calle dispuestos a dejarnos conquistar por los encantos de la ciudad. Malinas cuenta con un casco histórico en gran parte peatonalizado, ideal para pasear sin prisas mientras las fachadas renacentistas y góticas se iluminan con los cálidos tonos del atardecer.
La Grote Markt y sus tres casas consistoriales: la curiosa historia del campanario inacabado
Poner un pie en la Grote Markt (Plaza Mayor) de Malinas es hacer un viaje directo al corazón del Siglo de Oro flamenco. Esta amplísima plaza peatonal está flanqueada por majestuosas casas de gremios con tejados escalonados, animadas terrazas de cafeterías y un patrimonio arquitectónico sencillamente deslumbrante.
El gran protagonismo de la plaza recae sobre el conjunto del Ayuntamiento de Malinas. Como curiosidad histórica, Malinas no cuenta con una sola sede consistorial, sino con tres casas consistoriales que reflejan la evolución institucional de la ciudad: la antigua Casa de los Concejales, la Casa De Beyaert y el complejo de la actual Casa Consistorial. Detrás de esta última se encuentra además el moderno centro administrativo conocido como la Casa del malinense.
La actual Casa Consistorial está dividida visualmente en dos majestuosas secciones:
- La Sala de los Paños con su campanario inacabado: A la derecha se aprecian los restos de la antigua lonja de paños del siglo XIV. Su torre central debía convertirse en un imponente campanario medieval, pero el comercio textil entró en una profunda decadencia y la ciudad se quedó sin fondos para completar la obra. Durante dos siglos la torre permaneció como una estructura trunca hasta que, en el siglo XVI, se le colocó un tejado «provisional». ¿Provisional? Ese mismo tejado sigue ahí intacto a día de hoy. Pese a no haberse terminado jamás, este singular campanario está protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
- El Palacio del Gran Consejo: A la izquierda se alza la elegante ala renacentista ideada en el siglo XVI por el afamado arquitecto Rombout Keldermans para albergar el tribunal supremo de los Países Bajos. Paradójicamente, el Gran Consejo jamás llegó a reunirse aquí en la época imperial, ya que las obras se paralizaron por falta de presupuesto y el edificio no se construyó finalmente hasta el siglo XX, siguiendo con fidelidad absoluta los planos originales del siglo XVI.
La estatua de Margarita de Austria y la Catedral de San Rumoldo
Presidiendo el centro de la Grote Markt se erige la estatua de Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos de los Habsburgo entre 1507 y 1530 y una de las figuras políticas y culturales más influyentes de la Europa renacentista. Fue bajo su sabia regencia cuando Malinas se convirtió en el auténtico centro neurálgico del continente, educando en su corte al futuro emperador Carlos V y atrayendo a los más grandes humanistas, artistas y pensadores de la época.
Dirigiendo la mirada desde la estatua hacia el cielo, se alza la impresionante Catedral de San Rumoldo (Sint-Romboutskathedraal). Este colosal templo gótico construido entre los siglos XIII y XV es el principal edificio religioso de la ciudad. Su interior alberga valiosas obras de arte, entre las que destaca un altar mayor barroco deslumbrante y lienzos del célebre pintor Antonio van Dyck.
Tuvimos la inmensa fortuna de coincidir en el interior de la catedral durante un concierto de órgano en directo. Escuchar las majestuosas notas resonar y retumbar entre las bóvedas góticas de piedra mientras contemplábamos las vidrieras fue una de esas experiencias casuales que te ponen la piel de gallina y quedan grabadas a fuego en el recuerdo del viaje.
Subir a la Torre de San Rumoldo: precios, descuentos y vistas a 97 metros de altura
Si hay una experiencia obligatoria en Malinas, esa es la ascensión a la Torre de San Rumoldo. Con sus 97 metros de altura, esta mole de piedra domina toda la silueta urbana. La subida de algo más de 500 escalones no es solo una prueba física para las piernas, sino una experiencia didáctica y cultural completa: la ascensión se realiza de forma escalonada a través de distintas salas históricas (la Sala de la Grúa, la Sala de las Campanas, el Carillón con sus miles de kilos de bronce…). Mientras los adultos disfrutan con las explicaciones del monumento, los más pequeños se lo pasan en grande resolviendo una divertida búsqueda del tesoro adaptada en cada planta.
El premio final al llegar a la cima es la Skywalk, una pasarela de cristal suspendida sobre la cornisa más alta de la torre que ofrece unas vistas panorámicas de 360 grados sencillamente espectaculares. En días despejados, la vista alcanza a divisar el perfil de Amberes y el icónico Atomium de Bruselas.
Tarifas y precios de acceso
- Adultos: 8 €
- Jóvenes y niños (4 a 26 años): 3 €
- Tarifa reducida (carné de profesor / European Disability Card): 6 €
- Grupos (mín. 10 personas): 6 € por persona
- Entrada familiar (1 o 2 adultos + 1 a 4 niños/jóvenes): 20 % de descuento sobre el total
Truco para ahorrar en vuestras entradas: ¡Conservad muy bien vuestro billete! La entrada de la Torre de San Rumoldo incluye descuentos cruzados con otras atracciones de la ciudad. Si mostráis vuestra entrada de la torre, obtendréis tarifa reducida para dar un paseo en barco por los canales o para entrar al Museo del Juguete. Y viceversa: si ya habéis visitado previamente el Museo del Juguete o hecho el paseo en barco, la entrada para subir a la Torre de San Rumoldo os costará solo 6 € en lugar de 8 € (y 2 € en lugar de 3 € para los jóvenes).
Rincón fotogénico: El encanto del canal verde Groen Waterke
A muy pocos pasos de la catedral, tras dejar atrás el bullicio de la plaza mayor, nos topamos casi por casualidad con un rincón muy fotogénico de todo Malinas: el Groen Waterke (que se traduce literalmente como «el pequeño agua verde»).
Este tramo de canal cubierto de lenteja de agua verde forma una estampa de postal muy original. Sus aguas tranquilas reflejan los ladrillos rojos de las casas históricas traseras y los jardines privados que se asoman a la orilla. Es un punto muy curioso en pleno centro histórico, perfecto para detenerse un par de minutos y tomar una foto de recuerdo.
El Gran Beguinaje (Groot Begijnhof): paz, historia de las beguinas y patrimonio UNESCO
Subiendo hacia el norte del casco histórico nos adentramos en el Gran Beguinaje de Malinas. Tras haber visitado el de Brujas, os confesamos que este fue otro de nuestros favoritos de todo el viaje. Alrededor de 1560, tras ser destruido el beaterio original que se encontraba fuera de las murallas, las beguinas se trasladaron al centro de la ciudad y comenzaron a comprar inmuebles existentes y a levantar casas nuevas. Esto le otorgó al beguinaje de Malinas un carácter urbanístico único e integrado en la urbe, valiéndole su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Pasear por sus adoquines y callejones empedrados transmite una serenidad imponente. Estas casitas históricas, hoy habitadas por vecinos que aprecian la calma del lugar (y a quienes conviene respetar la privacidad), forman una auténtica ciudad dentro de la ciudad. En su época de máximo esplendor, el beguinaje contaba con su propia panadería, enfermería, iglesia, cervecería y campos de blanqueo.
¿Quiénes eran las beguinas?
Nacidas en la época de las Cruzadas —cuando miles de hombres partían a la guerra para no volver, dejando a numerosas viudas y mujeres solteras sin opciones fuera de la nobleza—, las beguinas crearon una comunidad autónoma. A diferencia de las monjas de los conventos tradicionales, no hacían votos eternos de castidad, pobreza ni obediencia: podían dejar el beaterio si decidían casarse o cambiar de vida.
A la cabeza de la comunidad estaba la Grootmeesteres (maestra mayor). Las beguinas adineradas construían o compraban sus propias viviendas, mientras que las menos pudientes alquilaban habitaciones o se alojaban en conventillos financiados por benefactores a cambio de oraciones. A partir del siglo XVII, la confección del fino encaje de Malinas se convirtió en su principal medio de vida, jugando un papel crucial en la economía local.
Cervecería Het Anker: la cuna de la icónica cerveza Gouden Carolus
A muy pocos pasos del Beguinaje se encuentra la emblemática Cervecería Het Anker. Fundada en 1471, es una de las cervecerías más antiguas de Bélgica y el lugar donde nace la afamada cerveza Gouden Carolus.
En la década de los 90, Charles Leclef (quinta generación de la familia propietaria) acometió una profunda restauración del complejo, combinando las históricas cubas de cobre de la sala de elaboración de posguerra con instalaciones modernas de fermentación. Su joya de la corona, la Gouden Carolus Classic, ha sido galardonada en múltiples ocasiones en los World Beer Awards como una de las mejores cervezas del mundo gracias a su cuerpo suave pero intenso, con matices a melaza, caramelo y frutas. Tanto en su brasserie como en las tabernas de la ciudad, podréis degustar sus diferentes variedades en sus tradicionales copas de cristal.
Consejo práctico: Si queréis realizar una visita guiada por la fábrica, es fundamental reservar con antelación en su web, ya que el aforo individual es muy reducido. Suelen organizar visitas guiadas en inglés en los siguientes pases habituales:
- Martes, miércoles y jueves: 15:00 h
- Viernes: 11:00 h y 15:00 h
- Sábados: 13:30 h
- Domingos: 13:00 h
(Los horarios pueden sufrir variaciones; os recomendamos confirmarlos en la taquilla al llegar).
La Biblioteca de los Predicadores (Het Predikheren): una de las mejores bibliotecas del mundo
Continuando nuestro recorrido hacia el norte, llegamos a uno de los descubrimientos más fascinantes de nuestro viaje: la Biblioteca de los Predicadores (Het Predikheren). Ubicada en el antiguo Monasterio de los Dominicos, esta maravilla fue rehabilitada con un gusto exquisito, dejando visibles las marcas del pasado —desde su etapa como convento e hospital hasta su uso militar— para reconvertirlo en el corazón literario de la ciudad.
Su restauración le valió el Premio al Patrimonio Inmobiliario y la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios (IFLA) la ha calificado como una de las cinco mejores bibliotecas del mundo.
El edificio forma parte del área de Tinel, justo al lado del museo Kazerne Dossin y del parque Tinel, un espacio verde arbolado perfecto para descansar junto a sus fuentes en los días de verano. La entrada al espacio de la biblioteca es completamente gratuita y os aseguramos que pasear entre sus arquerías de madera y sus salas de lectura es una experiencia mágica.
- Visitas guiadas en grupo: Si queréis profundizar en su historia, se ofrecen rutas guiadas de 90 minutos para grupos (máximo 15 personas, 110 € por guía + 3 € de reserva) reservando con al menos dos semanas de antelación.
El Palacio de Margarita de Austria: el origen del Renacimiento en los Países Bajos
De regreso hacia el centro histórico, nos detuvimos ante la Corte de Saboya, el palacio residencial de Margarita de Austria (gobernadora de los Países Bajos entre 1507 y 1530). Este edificio ostenta el título de ser el primer edificio renacentista de los Países Bajos, un lugar de encuentro por el que pasaron los más grandes artistas, humanistas y músicos del siglo XVI.
Margarita tuvo una vida intensa: casada en tres ocasiones antes de cumplir los 24 años —quedando viuda de su gran amor, Filiberto de Saboya—, decidió vestir el luto de por vida y volcarse en la política y las artes. Desde Malinas dirigió los destinos del imperio, educó a su sobrino (el futuro Carlos V) y firmó hitos diplomáticos como la Paz de las Damas en 1529.
Hoy en día se puede admirar su fabulosa fachada renacentista (donde luce el escudo de Margarita junto al del emperador Carlos) y pasear libremente por su apacible jardín interior.
Las tres casas de cuento del Haverwerf: Diablillos, el Paraíso y San José
Muy cerca de nuestro hotel nos topamos con el Haverwerf (el muelle de la avena). Históricamente, este era el muelle del río Dijle donde se descargaba y comerciaba la avena. Debido al codiciado «derecho de emporio», cualquier barco cargado con este cereal debía atracar obligatoriamente en Malinas y poner a la venta toda su mercancía durante tres días antes de poder continuar la ruta.
A orillas del muelle destacan tres pintorescas casitas de madera del siglo XVII que forman uno de los conjuntos arquitectónicos más icónicos de Malinas:
- Het Paradijske (El Pequeño Paraíso): Ubicada en la esquina, destaca por los relieves tallados sobre sus ventanas que representan las escenas del Paraíso Terrenal y el Árbol del Conocimiento.
- De Duiveltjes (Los Diablillos): Considerada una de las fachadas de madera más bellas de toda Bélgica. Antiguamente conocida como El Hijo Pródigo, debe su nombre actual a las figuras de sátiros y diablesas esculpidas en las columnas de madera.
- Casa San José: Flanqueando el conjunto a la izquierda, luciendo un relieve central dedicado a San José con el Niño Jesús.
La ruta de las iglesias históricas de Malinas
Además de la impresionante Catedral de San Rumoldo, la ciudad cuenta con un patrimonio sacro bellísimo repartido por sus distintos barrios. Si disponéis de tiempo en vuestra ruta a pie, os recomendamos acercaros a conocer la arquitectura y el arte interior de sus siete iglesias históricas:
- Iglesia del Beaterio (Begijnhofkerk): Ubicada dentro del Gran Beguinaje, de estilo barroco.
- Iglesia de Santa Catalina: Un acogedor templo gótico en el barrio del mismo nombre.
- Iglesia de San Juan (Sint-Janskerk): Famosa por albergar en su altar mayor el magnífico tríptico de La Adoración de los Reyes Magos de Peter Paul Rubens.
- Iglesia de San Pedro y San Pablo: Ubicada cerca de la Grote Markt, destaca por sus confesionarios y púlpito de madera tallada.
- Catedral de San Rumoldo: La gran seo gótica de la ciudad.
- Iglesia de Nuestra Señora sobre el Dyle (Onze-Lieve-Vrouw-over-de-Dijlekerk): Situada al sur del río, custodia otro impresionante retablo de Rubens (La pesca milagrosa).
- Basílica de Nuestra Señora de Hanswijk: Templo barroco de imponente cúpula y gran centro de peregrinación mariana en Malinas.
Dónde dormir en Malinas: mejores zonas y hoteles en el centro histórico
Malinas (Mechelen) tiene tanto encanto y una iluminación nocturna tan bonita que quedarse a pasar la noche aquí es una decisión de la que no os arrepentiréis. Si decidís hacer noche, os recomendamos sin duda buscar alojamiento en el centro histórico o en las inmediaciones de los canales para tener los monumentos y las plazas principales super cerca.
Durante la planificación de nuestra ruta, fichamos estas opciones de alojamiento que cuentan con ubicaciones impecables y valoraciones excelentes por parte de los viajeros:
Hotel NH Mechelen
Fue el hotel que elegimos nosotros para alojarnos y la verdad es que estuvimos supera gusto. Está ubicado en pleno corazón de la ciudad, a escasos minutos a pie de la Grote Markt y de la majestuosa Catedral de San Rumoldo. Es una opción comodísima y con habitaciones amplias.
Martin’s Patershof
Sin duda, una de las opciones más singulares y con más personalidad de toda la zona. Se trata de un hotel de 4 estrellas alojado en el interior de una impresionante iglesia neogótica desacralizada. Dormir bajo arcos de piedra y junto a sus vidrieras originales convierte la estancia en una experiencia verdaderamente mágica.
Hotel Brouwerij Het Anker
Si os apasiona la gastronomía y la cultura cervecera belga, este lugar es una joya. Se encuentra ubicado dentro de la mismísima fábrica de cerveza Het Anker (donde se elabora la famosa Gouden Carolus), justo al lado del precioso Gran Beguinaje. Es acogedor, tranquilo y está a solo un breve paseo a pie del centro.
Hotel Elisabeth
Una alternativa elegante y fresca de diseño contemporáneo, situada muy cerca del río Dijle y del centro histórico. Ocupa un antiguo edificio hospitalario rehabilitado con un gusto exquisito y cuenta con un bonito patio interior, ambiente relajado y habitaciones impecables.
B&B Hotel Mechelen
Una alternativa moderna, joven y con una relación calidad-precio fantástica. Tiene una estética fresca y funcional, instalaciones muy nuevas y una ubicación ideal cerca del casco antiguo para descubrir a pie todos los rincones de Malinas.
Dónde comer en Malinas: delicias locales en el mercado gastronómico De Vleeshalle
Tras patear los callejones históricos y subir los más de 500 escalones de la catedral, llega uno de los momentos más esperados de cualquier viaje: la hora de comer. Y en Malinas hay un lugar que se lleva la palma por su ambiente, su arquitectura y su variedad: el Mercado Gastronómico De Vleeshalle.
Ubicado en el antiguo mercado de la carne de la ciudad (un imponente edificio del siglo XIX con arcos de hierro y techos de madera), De Vleeshalle ha sido reconvertido en un vibrante hall gastronómico al más puro estilo street food. Olvidaos del típico restaurante encorsetado: aquí el concepto es súper dinámico y divertido. En el centro de la nave hay una gran zona de mesas compartidas y, a su alrededor, se reparten decenas de puestos de comida donde podréis elegir entre menús de cocina local flamenca, croquetas artesanales, hamburguesas gourmet, tapas de autor, ramen o bocados internacionales.
A nosotros personalmente nos encanta visitar este tipo de mercados cuando vamos a una ciudad porque nos permite probar platos diferentes de comida local y suele haber un ambiente local muy chulo.
Además, el espacio comparte sitio con pequeñas tiendas de diseño, puestos de regalos y barras donde pedir una buena cerveza local Gouden Carolus recién tirada. Es el lugar idóneo para comer o cenar en un ambiente de lo más acogedor y 100% auténtico.
Excursiones imperdibles cerca de Malinas: El mágico Jardín de Invierno (Wintertuin)
Si disponéis de unas horas extra en vuestro cuaderno de viaje o habéis decidido hacer noche en la ciudad, hay un rincón a muy pocos kilómetros de Malinas que es, sencillamente, una de las mayores maravillas arquitectónicas de toda Europa y un secreto guardado a voces. Nos referimos al Jardín de Invierno (Wintertuin) de Onze-Lieve-Vrouw-Waver.
Una joya del Art Nouveau: el antiguo internado de las Ursulinas en Onze-Lieve-Vrouw-Waver
Adentrarse en el antiguo internado internacional para señoritas de la orden de las Hermanas Ursulinas es como cruzar un portal en el tiempo directo al año 1900. A finales del siglo XIX, este prestigioso internado acogía a jóvenes de la alta sociedad de todo el mundo. Para impresionar a los adinerados padres que venían a inscribir a sus hijas, las monjas encargaron la construcción de un impresionante Jardín de Invierno de estilo Art Nouveau (Modernismo).
El elemento estrella que os dejará literalmente con la boca abierta es su imponente cúpula de cristal policromado. Los rayos de sol atraviesan los vitrales dibujando figuras de flora, fauna y alegorías a las horas del día, creando un juego de luz, color y primavera eterna que resulta casi mágico. Lo más curioso e intrigante de esta obra maestra del modernismo es que se desconoce la identidad del arquitecto que la diseñó, añadiéndole un halo de misterio único.
El recinto no se limita solo al Jardín de Invierno: la visita autoguiada con audioguía interactiva (o las visitas guiadas) os llevará a descubrir un complejo monumental que fusiona el Art Nouveau con el estilo Neogótico, el Nuevo Imperio y el Art Déco. Recorreréis espacios espectaculares como la Entrada del Imperio, la Sala de los Alpes, el Refectorio de las Fuentes, la Galería del Piano o la majestuosa Escalera de Honor.
Cómo llegar en transporte público, bicicleta o coche y horarios de visita
Visitar esta joya desde el centro de Malinas es facilísimo y se puede adaptar a cualquier tipo de ruta:
- En transporte público: Desde la estación de tren de Malinas (Mechelen Station), podéis coger el autobús urbano número 80 en dirección a Onze-Lieve-Vrouw-Waver y bajaros en la parada «De Wissel». El trayecto dura unos 25 minutos y, desde la parada, solo hay que dar un paseo a pie de 890 metros hasta la entrada del recinto.
- En bicicleta: Si os apetece una ruta activa, podéis seguir la ruta ciclista gratuita Malinas – Jardín de Invierno (disponible en la oficina de turismo de Visit Mechelen). El complejo se encuentra ubicado en el punto nodal ciclista número 36.
- En coche: El instituto se encuentra a tan solo 15 minutos en coche del centro de Malinas. Dispone de un aparcamiento gratuito reservado para visitantes justo a la entrada.
Horarios y datos prácticos de visita:
- Recorrido individual con audioguía: Disponible los miércoles por la tarde (desde Semana Santa hasta finales de agosto), y los viernes, sábados y domingos de 12:30 a 17:00 h. Es muy aconsejable empezar la visita como tarde a las 15:30 h para disfrutar de todas las estancias sin prisas.
- Visitas guiadas: Hay pases semanales programados los fines de semana a las 10:00 h (en neerlandés) y a las 14:00 h (en inglés y francés).
- ¡Aviso importante! El Jardín de Invierno permanece cerrado todos los años durante los meses de invierno (diciembre, enero y febrero). ¡Tenedlo muy en cuenta al planificar las fechas de vuestro viaje!
Qué hacer en Malinas con niños: ciencia, animales y juguetes
Si viajáis en familia, Malinas os va a enamorar por completo. Es considerada una de las ciudades más family-friendly de todo Flandes, ya que no solo ofrece un casco histórico súper cómodo para recorrer con carrito o a pie, sino que cuenta con una oferta de ocio infantil interactiva y educativa de primer nivel internacional.
Technopolis, ZOO Planckendael y el Museo del Juguete
Para exprimir al máximo la estancia con los más pequeños de la casa, podéis complementar vuestra ruta por el centro con tres parques y museos que son auténticos referentes:
- Technopolis: Es el gran centro interactivo de ciencia y tecnología de Flandes. Olvidaos de la típica norma de «se mira pero no se toca»: aquí los niños (y no tan niños) aprenden experimentando en primera persona. Podrán hacer volar un helicóptero con su propia energía, caminar por la luna en gravedad cero o hacer pompas de jabón gigantes. ¡Un lugar donde el tiempo se pasa volando mientras descubren cómo funcionan las cosas!
- ZOO Planckendael: Un parque zoológico súper amplio, verdoso y comprometido con la conservación, dividido por continentes. Los niños podrán cruzar puentes colgantes en Asia, adentrarse en el poblado africano para ver a los bonobos en su hábitat o pasear entre canguros en Oceanía. Es una parada perfecta para pasar una mañana al aire libre rodeados de naturaleza.
- Museo del Juguete de Malinas (Speelgoedmuseum): Bajo el lema «¡Aquí juega todo el mundo!», este emblemático museo recién renovado repasa la historia del juego y los juguetes a través de las décadas. Cuenta con zonas de juego libre, colecciones históricas de juegos de mesa, casas de muñecas y construcciones. Es un viaje de nostalgia puro para los padres y un paraíso de diversión para los niños.
Mapa interactivo y plano oficial de nuestra ruta por Malinas
Para que os resulte facilísimo orientaros sobre el terreno y no os dejéis ningún monumento en el tintero, os compartimos este mapa con todos los puntos clave de nuestro itinerario: la estación, los hoteles recomendados, los monumentos de la Grote Markt, las casitas del Haverwerf, el mercado De Vleeshalle y la parada del autobús hacia el Jardín de Invierno.
Además, si queréis llevar guardado en el móvil el plano turístico oficial de la ciudad antes de salir de casa, podéis consultar y descargar el plano oficial de Malinas en digital aquí. ¡Un recurso súper útil para llevar siempre a mano!
Preguntas frecuentes sobre visitar Malinas en un día
Para resolver todas las dudas de última hora antes de hacer las maletas, recopilamos las preguntas más habituales de nuestra comunidad viajera:
¿Cómo se llama la estación de tren de Malinas para comprar los billetes?
En las aplicaciones oficiales de trenes belgas (SNCB/NMBS), en las máquinas de compra de las estaciones y en las pantallas de los andenes, la ciudad figura con su nombre oficial en neerlandés: Mechelen. Recordad buscar siempre «Mechelen Station» para evitar confusiones.
¿Cuánto tiempo se tarda en ver Malinas?
Al ser una ciudad muy compacta y peatonal, un día (24 horas) es el tiempo ideal para recorrer los imprescindibles del centro histórico, subir a la Torre de San Rumoldo, pasear por el Gran Beguinaje y disfrutar con calma de la gastronomía en De Vleeshalle. Si queréis incluir el Jardín de Invierno o parques familiares como Technopolis, os aconsejamos hacer al menos una noche.
¿Hay descuentos combinados para las atracciones de Malinas?
Sí, conservad siempre vuestras entradas físicas o digitales. Al comprar el billete para subir a la Torre de San Rumoldo obtendréis tarifa reducida para el paseo en barco o el Museo del Juguete. Del mismo modo, si primero hacéis el paseo en barco o visitáis el Museo del Juguete, subir a la torre os costará solo 6 € en lugar de 8 €.
¿Cómo llegar al Jardín de Invierno (Wintertuin) en Onze-Lieve-Vrouw-Waver?
Podéis coger el autobús urbano número 80 en la estación de Malinas (Mechelen Station) hasta la parada «De Wissel» (unos 25 minutos de trayecto) y caminar 890 metros hasta la entrada. En coche tardaréis unos 15 minutos y en bicicleta podéis seguir la ruta ciclista del punto nodal 36. Recordad que cierra durante los meses de invierno (diciembre a febrero).
¡Y hasta aquí nuestra parada en la maravillosa y sorprendente ciudad de Malinas! Os confesamos que esta joya flamenca superó con creces todas nuestras expectativas. Su tranquilidad, la majestuosidad de la Torre de San Rumoldo y su increíble biblioteca, la convierten en una etapa imprescindible para cualquier amante de los viajes con encanto.
Malinas ha sido el puente de transición perfecto tras nuestra gran aventura recorriendo los Países Bajos en tren. Si habéis aterrizado en este post buscando inspiración para una ruta combinada por Europa y queréis ver de dónde veníamos en los días previos, os dejamos aquí todas las etapas anteriores de nuestro viaje para que podáis exprimir vuestra propia ruta al máximo:
👉 Bruselas
👉 Lille
👉 Brujas
👉 Gante
👉 Amberes
👉 Rotterdam
👉 La Haya
👉 Leiden
👉 Ámsterdam (anterior)
👉 Malinas
👉 Lovaina (Siguiente)
Preparad bien vuestras mochilas y vuestro cuaderno de viaje, porque la aventura sigue. Si os ha quedado alguna duda sobre los transbordos de tren, los horarios del Jardín de Invierno o simplemente queréis compartir qué os ha parecido esta ciudad flamenca, dejadnos un comentario aquí abajo. Os leeremos y responderemos encantados para ayudaros a organizar la escapada perfecta. ¡Nos vemos en la próxima parada!
Todo lo que necesitas para tu próxima visita a Malinas
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