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Descubre qué ver en Lisboa en 2 días con un itinerario real, miradores, barrios, Belém y consejos prácticos para aprovechar el viaje al máximo.

Lisboa es una ciudad que se camina, se observa y se disfruta… aunque tengas poco tiempo. En este artículo te contamos qué ver en Lisboa en 2 días, siguiendo nuestro recorrido real, con horarios, sensaciones, paradas improvisadas y consejos prácticos para que puedas organizar tu viaje sin complicarte.

Para un viaje como este, de tantos días, tantas ciudades y tantas casuísticas os recomendamos y mucho, viajar con un buen seguro de viaje y despreocuparte totalmente de cualquier circunstancia que pueda ocurrir por el camino. Nosotros os recomendamos como siempre, el seguro de viaje IATI que funciona genial, que puedes ajustar a tus necesidades y que con este link tienes ya un 5% de descuento aplicado. ¡Disfruta de tu viaje y de la carretera!

Nuestro viaje a Lisboa fue parte de una aventura mayor por la Estrada Nacional 2, pero decidimos hacer un desvío consciente y dedicarle el tiempo que merece. Dormimos en la ciudad, caminamos mucho, subimos y bajamos cuestas (muchas), visitamos miradores, barrios auténticos, plazas monumentales y también hicimos una escapada imprescindible a Sintra y una última mañana por Belém.

Aquí no vas a encontrar una lista genérica de lugares sin contexto. Este es un itinerario pensado para viajeros, con recomendaciones reales: dónde alojarte, cómo moverte, cuándo parar a descansar, qué visitas merecen la pena y cuáles encajar según el momento del día.

Te dejamos un pequeño resumen de nuestra parada en Lisboa en nuestro desvío de la EN2, pero si quieres descubrir más imágenes y paisajes que te vas a encontrar en cada punto de la ruta N2, tienes todas las paradas en nuestras redes sociales y nuestro canal de YouTube dónde tenemos una lista de vídeos de cada día en la N2.

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Si es tu primera vez en la capital portuguesa o estás organizando un viaje corto, este recorrido de Lisboa en 2 días te ayudará a aprovechar el tiempo, entender la ciudad y disfrutarla de verdad.

👇 Te dejamos el índice con todo el recorrido detallado para que puedas ir directamente a lo que más te interese.

Índice

Qué ver en Lisboa en 2 días: ruta detallada y consejos prácticos

Visitar Lisboa en dos días es totalmente posible si tienes claro qué ver, cómo moverte y aceptas que vas a caminar bastante. En nuestro caso, este itinerario está basado en un recorrido real, adaptado a los tiempos, al cansancio y a la lógica de la ciudad. Nada de ir de un punto a otro sin sentido.

Nuestra estructura fue muy sencilla:

  • Día 1 (tarde-noche): llegada, paseo tranquilo por el centro, primeras sensaciones y cena sin complicaciones.
  • Día 2: día completo caminando por Lisboa, combinando barrios, miradores, plazas monumentales y zonas más locales.
  • Extra: una mañana en Belém y una excursión a Sintra (que tratamos en un artículo aparte).

Lisboa es una ciudad con muchas cuestas, así que uno de los mejores consejos es planificar el recorrido de arriba hacia abajo siempre que se pueda. También conviene alternar tramos a pie con transporte público, sobre todo al final del día, cuando las piernas ya van justas.

Si viajas poco tiempo, no intentes verlo todo. Lisboa se disfruta más cuando eliges bien las zonas, te permites parar y entiendes el ritmo de la ciudad. Este itinerario está pensado justo para eso: ver lo imprescindible sin acabar agotado.

Por cierto, en tema transporte público, si piensas moverte mucho en él y ver muchos monumentos, te puede interesar adquirir la Lisboa Card de Civitatis, te incluye un montón de entradas a diferentes monumentos y todo el transporte público de la ciudad. Te dejamos el enlace aquí.

Día 1 en Lisboa: primera tarde y noche para empezar a sentir la ciudad

Llegamos a Lisboa sobre las 17:30. Veníamos de una jornada larga de carretera y el objetivo para esa primera tarde era claro: bajar el ritmo, dejar las cosas en el hotel y empezar a conectar con la ciudad sin un plan demasiado rígido. Lisboa se presta mucho a eso, a pasear, observar y dejarte llevar.

Después del check-in y de dejar la moto cerca del alojamiento, salimos a caminar sin prisas por el centro. Nada de intentar abarcarlo todo. Solo empezar a sentir Lisboa.

Paseo por el centro histórico al llegar a Lisboa

Nuestro primer paseo fue muy sencillo, pero lleno de iconos.

Empezamos por la Plaza Don João I, un buen punto para arrancar y situarte en la ciudad. Desde ahí fuimos caminando tranquilamente, sin marcar tiempos, simplemente dejándonos llevar por las calles.

Una de las primeras paradas fue para probar el famoso licor de ginjinha en A Ginjinha Espinheira. Es uno de esos sitios que no necesitan presentación: pequeño, tradicional y siempre con gente haciendo cola. El licor se bebe rápido, de pie, y forma parte de la experiencia. Si es tu primera vez en Lisboa, hay que probarlo sí o sí.

Seguimos caminando hasta llegar a la Librería Bertrand, reconocida como la librería más antigua del mundo en activo. Para nosotros era una parada obligatoria. Entramos, curioseamos un rato y aprovechamos para comprar un libro con su sello como recuerdo del viaje. Es una visita rápida, pero a nosotros nos encantó.

Un poco más adelante pasamos por el Café A Brasileira, uno de los cafés más famosos de la ciudad. Aunque no entramos, merece la pena verlo, y justo en esa zona es muy habitual ver pasar al mítico Tranvía 28. Esta línea recorre buena parte del centro histórico y es casi un tour turístico sobre raíles. Precisamente por eso suele ir siempre llena, así que nosotros lo disfrutamos viéndolo pasar desde fuera.

Qué ver en Lisboa en 2 días

Elevador de Santa Justa: cómo verlo gratis

La siguiente parada fue uno de los grandes iconos de Lisboa: el Elevador de Santa Justa. Verlo impresiona, pero subir en él no es barato y suele haber bastante cola. Nosotros optamos por una alternativa mucho más práctica.

Muy cerca del elevador se encuentra el Museu Arqueológico do Carmo. Justo al lado de la entrada hay unas escaleras que suben al mismo mirador al que llega el elevador. El acceso es gratuito y las vistas son exactamente las mismas, así que es una opción perfecta si no te apetece pagar.

Desde arriba tienes una panorámica preciosa del centro de Lisboa y, además, puedes observar de cerca la estructura metálica del elevador.

Un detalle que nos gustó mucho: justo a los pies del elevador nos encontramos con otra obra de Bordalo II, en este caso unos pelícanos hechos con materiales reciclados. Tenemos la sensación de que su arte nos acompañó en todo este viaje por Portugal.

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Pink Street y ambiente nocturno

Desde esa zona seguimos caminando hasta la Pink Street. Ya la conocíamos de nombre, pero verla por primera vez fue curioso.

De día es una calle llamativa, con el suelo pintado de rosa y bastante movimiento. Por la noche cambia completamente: luces, música, gente entrando y saliendo de bares y un ambiente mucho más animado. Nosotros la vimos al atardecer y ya empezaba a transformarse, lo justo para entender por qué es uno de los puntos más conocidos de la noche lisboeta.

No es una calle para pasar mucho tiempo si no buscas fiesta, pero sí merece la pena verla, cruzarla y hacerse alguna foto.

Dónde cenar en Lisboa la primera noche: Time Out Market

Para la cena teníamos claro que no queríamos complicarnos. Estábamos cansados y preferíamos algo práctico. Por eso elegimos el Time Out Market.

Este mercado gastronómico es perfecto para una primera noche en Lisboa. El ambiente es animado, moderno y muy cosmopolita. Hay muchísimos puestos, tanto de cocina portuguesa como internacional, así que cada uno puede elegir lo que más le apetezca.

Aquí puedes comer bacalao, pescado, carne, platos más creativos o algo rápido y sencillo. También hay buenas opciones de postres y helados. Nosotros lo vimos como una forma fácil de probar un poco de todo sin tener que pensar demasiado.

Es ideal si llegas cansado, porque te sientas, comes bien, puedes probar muchas cosas y no tienes que preocuparte de reservas ni de horarios. Para nosotros fue el cierre perfecto de la primera tarde en Lisboa, sin estrés y con buen sabor de boca.

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Excursión desde Lisboa: Sintra en un día

Si tienes al menos dos días en Lisboa, reservar uno para visitar Sintra merece totalmente la pena. Para nosotros fue uno de los días más intensos del viaje y también uno de los más espectaculares. Eso sí, conviene ir bien preparado, porque Sintra no es una excursión ligera.

Dedicamos un día completo a Sintra, saliendo temprano desde Lisboa (bueno, nosotros lo intentamos, pero tuvimos algún percance que nos retrasó un poco, os lo contamos en el post específico sobre nuestro día en Sintra) y volviendo ya cansados, pero con la sensación de haber vivido algo muy especial. Es una visita que combina naturaleza, palacios, cuestas y muchísima gente, por lo que una mínima planificación marca la diferencia.

Cuándo merece la pena ir a Sintra

Sintra merece la pena si puedes dedicarle un día entero y no te importa caminar mucho. No es un sitio para improvisar ni para ir sin mirar horarios. Hay bastantes desplazamientos, desniveles y tiempos de espera, sobre todo en temporada alta.

Si solo tienes un día y medio en Lisboa, quizá no compense. Pero si cuentas con dos días completos o más, como fue nuestro caso, encajar Sintra en el viaje aporta muchísimo. Es un contraste total con Lisboa: más verde, más monumental y con un ritmo completamente distinto.

Enlace al post completo de Sintra

La visita a Sintra da para mucho más de lo que se puede resumir aquí. Por eso, hemos preparado un artículo específico donde contamos nuestro recorrido completo, con todo el detalle: qué ver, cómo moverse, qué entradas comprar y qué errores evitar.

👉 Día 5 Estrada Nacional 2: Excursión a Sintra desde Lisboa, palacios, bosques y un problema inesperado

Consejos clave: entradas, madrugar y calzado

Si hay tres consejos fundamentales para visitar Sintra, son estos:

  • Madruga todo lo que puedas. Cuanto antes llegues, mejor. A media mañana la afluencia de gente es muy alta y todo se vuelve más lento.
  • Lleva las entradas compradas con antelación. Comprar entradas allí te hará perder mucho tiempo. Tenerlas ya en el móvil ahorra colas y estrés. Tienes todos los enlaces en el post de Sintra.
  • Calzado cómodo, de verdad. Sintra implica caminar mucho, subir y bajar cuestas y pasar muchas horas de pie. Unas buenas zapatillas no son opcionales.

Sintra es exigente, pero también muy gratificante. Ir preparado es la clave para disfrutarla y no acabar agotado a mitad del día. Para nosotros fue una auténtica locura de jornada, pero repetiríamos sin dudarlo.

También puedes ir a Sintra con todo organizado con alguna de estas actividades.

Qué ver en Lisboa en 2 días

Día 2 en Lisboa: qué ver en un día caminando por la ciudad

Este fue nuestro día completo en Lisboa, el que realmente dedicamos a recorrer la ciudad a pie, enlazando barrios, miradores, plazas y zonas con mucho ambiente local. La idea fue empezar temprano, movernos siempre a pie y dejar el transporte público solo como apoyo al final del día si hacía falta. 

Desayuno diferente en Lisboa: Cookielandia

Empezamos el día desayunando en Cookielandia, una cafetería muy original que nos sorprendió desde el primer momento.

Todo el local está decorado en blanco y negro, como si fuera un dibujo. Al entrar genera una ligera sensación de desconcierto, pero no llega a ser incómoda. Al contrario, es un sitio curioso y muy bien pensado.

Aquí pedimos cookies artesanas de varios sabores y café, y todo estaba realmente bueno. El desayuno no es solo bonito, también tiene calidad, y eso se agradece.

Lo que más nos gustó es que no es el típico sitio turístico sin alma. Tiene personalidad, cuida el producto y se nota que hay trabajo detrás. Además, coincidimos allí con familiares que estaban esos días en Lisboa, así que el desayuno fue todavía más especial.

Antes de seguir con el recorrido, compramos unas cookies para llevárselas como detalle a la persona que nos había ayudado el día anterior con un imprevisto de la moto. Un pequeño gesto que cerró muy bien el arranque del día. Pero si tenéis curiosidad, esa historia ya os la contamos en el blog – Día 5 Estrada Nacional 2: Excursión a Sintra desde Lisboa, palacios, bosques y un problema inesperado

Qué ver en Lisboa en 2 días cookielandia

Primeros pasos por Lisboa

Después del desayuno, empezamos a caminar hacia uno de los puntos más céntricos de la ciudad: la Praça dos Restauradores. Es un lugar muy vivo, con tráfico, tranvías, edificios históricos y mucho movimiento desde primera hora.

Aquí se encuentra el monumento que conmemora la independencia de Portugal y, además, es el punto de inicio de la Avenida da Liberdade, una de las grandes arterias de Lisboa.

Muy cerca están las letras de Lisboa (a parte de las de la plaza del comercio), uno de esos puntos clásicos para una primera foto tranquila antes de meterte de lleno en el recorrido.

Funicular de Gloria: historia y situación actual

Desde Restauradores llegamos al Funicular de Gloria, uno de los elevadores más conocidos de la ciudad. Este pequeño tranvía inclinado conecta la parte baja con el Bairro Alto y lleva funcionando desde finales del siglo XIX.

Su aspecto es bastante particular, algo envejecido, con grafitis y ese aire decadente tan característico de Lisboa. Aunque hoy es muy usado por turistas, sigue siendo un medio de transporte habitual.

Nosotros decidimos no subir en él y hacerlo caminando, simplemente para disfrutarlo desde fuera. Un dato importante: pocos días después de nuestra visita hubo un grave accidente y, durante un tiempo, permanecerá cerrado. Aun así, sigue siendo uno de esos lugares que hay que conocer, al menos visualmente.

Mirador de São Pedro de Alcântara

El funicular llega hasta el Mirador de São Pedro de Alcântara, uno de los mejores miradores para empezar el día con calma.

Desde aquí se tiene una panorámica espectacular del centro de Lisboa, con el Castelo de São Jorge dominando el paisaje y el río Tajo al fondo. Es un sitio perfecto para parar, sentarse un rato y simplemente mirar.

Muy cerca está la Padaria Patriarcal, una cafetería tradicional donde compramos un pastel de nata y algo de beber. Merece la pena parar a verla por su estética clásica y por el buen producto que tiene. Nos los llevamos al mirador y los disfrutamos allí mismo, con las vistas. Un momento sencillo, pero muy Lisboa.

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Callejear por Lisboa: rincones inesperados

Después del mirador seguimos caminando sin un rumbo demasiado marcado. Y así, casi por casualidad, dimos con uno de los puntos más fotogénicos del día: Cç. Combro, parada 9903.

Es ese lugar desde donde se obtiene la imagen típica del tranvía subiendo con el Tajo al fondo. No lo llevábamos apuntado ni sabíamos que era un punto concreto. Simplemente, vimos gente haciendo fotos y entendimos por qué.

El encuadre es perfecto: tranvía, pendiente, fachadas lisboetas y el río al fondo. Nos quedamos un buen rato sacando fotos y disfrutando del momento antes de seguir. 

Sacar «la foto» puede ser complicado con la cantidad de gente que hay esperando a que llegue el tranvía y pare en la parte alta.

Green Street de Lisboa: la calle más verde y fotogénica

Continuamos caminando hasta uno de los puntos que sí llevábamos anotados: la Green Street de Lisboa. Es una calle pequeña, muy verde, decorada con plantas, enredaderas y detalles naturales que la hacen distinta a cualquier otra.

Nos pareció un rincón muy agradable y fotogénico, ideal para pasear. No es una visita larga, pero suma mucho a la experiencia.

Toda esta zona tiene un ambiente muy especial: bares con terrazas pequeñas, restaurantes bien decorados y sensación de barrio auténtico. Vimos varios locales que anunciaban noches de fado, así que es una zona muy buena tanto para comer tranquilo como para volver por la noche.

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Praça de São Paulo y comida típica portuguesa

Después de varias horas caminando, el cuerpo ya pedía una pausa. Llegamos a la Praça de São Paulo, una plaza tranquila, agradable y perfecta para bajar el ritmo.

Antes de comer entramos en la Iglesia de San Pablo, un templo sencillo pero bonito, que encaja muy bien con el ambiente calmado de la zona.

Para comer elegimos Taberna Tosca, situada en la misma plaza. Pedimos bacalao y gambas al ajillo al estilo portugués, y ambos platos estaban realmente buenos.

Fue una parada perfecta: sentarnos, descansar las piernas y comer bien antes de continuar. En un día como este, saber cuándo parar es tan importante como saber qué visitar.

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Lisboa monumental: plazas y lugares imprescindibles

Después de comer, retomamos la ruta entrando de lleno en la Lisboa más monumental, esa que combina grandes plazas, edificios históricos y algunos de los lugares más reconocibles de la ciudad. Es una parte del recorrido muy agradecida, con espacios abiertos, mucha luz y una sensación constante de estar caminando por la historia de Lisboa.

Pink Street de día

Volvimos a pasar por la Pink Street, esta vez con luz de día. El cambio respecto a la noche es notable.

Durante el día es una calle tranquila, muy visual, con el suelo pintado de rosa y menos bullicio. Se aprecian mejor los detalles, los locales y el ambiente más relajado. No tiene nada que ver con la versión nocturna, cuando se llena de gente, música y movimiento.

Nos pareció interesante verla en ambos momentos del día, porque ayuda a entender cómo cambia Lisboa según la hora. 

Praça do Comércio

Desde allí caminamos hasta llegar a la Praça do Comércio, y la sensación al verla por primera vez es clara: impresiona.

Es una plaza enorme, elegante y completamente abierta al río Tajo. Esa conexión directa con el agua le da una amplitud y una luz muy especiales. Las fachadas, el arco triunfal y el espacio abierto hacen que todo respire grandeza sin resultar abrumador.

Para nosotros, es una de las plazas más bonitas de Europa. No solo por su tamaño o su estética, sino por lo que transmite. Aquí apetece parar, sentarse un rato, observar a la gente, el movimiento del río y simplemente disfrutar del entorno.

Día 4 Estrada Nacional 2 lisboa

Catedral de Lisboa (Sé de Lisboa)

Muy cerca se encuentra la Catedral de Lisboa, también conocida como la Sé de Lisboa. Es el templo más antiguo de la ciudad y uno de los edificios con más historia.

Fue construida en el siglo XII, poco después de la reconquista cristiana, y su aspecto es muy diferente al de otras iglesias de Lisboa. Es robusta, casi fortificada, con un estilo románico que recuerda más a una iglesia medieval que a un templo decorado.

Entrar en la catedral es hacer una pequeña pausa en mitad del bullicio. El interior es sobrio y transmite una sensación clara de antigüedad y resistencia, sobre todo si piensas en los terremotos y reformas que ha superado a lo largo de los siglos.

Tip: unos metros antes se encuentra la iglesia de San Antonio y el museo del mismo nombre. La iglesia es bonita pero, sobre todo, el encanto de este lugar es la pared que une ambos edificios. En ella está el nombre del museo pero cada temporada cambia su estilo, puede estar pintada o como nosotros la encontramos, llena de flores. Una estampa muy bonita, para hacer muchas fotos y muy instagrameable para los más aficionados a esta red social.

Qué ver en Lisboa en 2 días

Miradores y barrios con más encanto de Lisboa

Esta parte del recorrido fue, para nosotros, una de las más especiales del día. Aquí Lisboa se vuelve más tranquila, más auténtica y mucho más visual. Miradores, barrios históricos y edificios con mucha historia se van enlazando de forma natural mientras caminas.

Mirador de Santa Luzia

El Mirador de Santa Luzia fue nuestro segundo mirador del día y, sin duda, uno de los más bonitos de Lisboa.

Nada más llegar entiendes por qué siempre hay gente aquí. Las vistas al río Tajo son preciosas y el mirador está decorado con azulejos tradicionales en tonos azules que representan escenas históricas. Además, las buganvillas y la vegetación aportan un toque muy especial al conjunto.

El ambiente acompaña mucho: música de fondo, gente sentada tranquilamente, viajeros sacando fotos y otros simplemente disfrutando del momento. Es uno de esos lugares donde apetece parar sin mirar el reloj.

Monasterio de São Vicente de Fora

Desde el mirador continuamos caminando hasta el Monasterio de São Vicente de Fora, uno de los complejos religiosos más importantes de Lisboa.

El monasterio fue fundado en el siglo XII y ha tenido un papel clave tanto a nivel religioso como político. El edificio es imponente y transmite una sensación clara de historia y solemnidad.

Cuando llegamos, por la hora, solo pudimos acceder a la zona de la iglesia, pero aun así merece la pena. Si quieres visitarlo completo —claustros, azulejos y terrazas— lo ideal es planificar bien el horario y comprar la entrada con antelación, ya que es una visita más larga.

Panteón Nacional: visita y precios

Nuestra siguiente parada fue el Panteón Nacional. Ese día lo encontramos cerrado, pero verlo por fuera ya impresiona bastante.

El edificio alberga las tumbas de algunas de las figuras más importantes de la historia de Portugal, como presidentes, escritores y artistas. Se puede visitar por dentro y la entrada cuesta alrededor de 10 euros, comprándose fácilmente online.

Uno de sus mayores atractivos es la posibilidad de subir a la cúpula, desde donde se obtienen vistas muy bonitas de Lisboa y del río Tajo. Aunque no pudimos entrar, lo dejamos apuntado como visita pendiente para una próxima ocasión.

Alfama: el barrio más auténtico de Lisboa

Todo este tramo del recorrido lo hicimos atravesando Alfama, uno de los barrios con más personalidad de la ciudad.

Antiguo barrio de pescadores, Alfama conserva un entramado de calles estrechas, empinadas y llenas de vida. Aquí Lisboa se siente más auténtica: ropa tendida en los balcones, vecinos charlando en la puerta de casa, pequeños bares tradicionales y restaurantes sin pretensiones.

Desde el Panteón Nacional comenzamos a bajar callejeando sin rumbo fijo, dejándonos llevar por el barrio. No hay un camino correcto. Lo mejor de Alfama es perderse un poco.

Ese paseo nos llevó, casi sin darnos cuenta, de vuelta a la Praça do Comércio, cerrando un círculo perfecto entre la Lisboa más auténtica y la más monumental. Es uno de esos momentos que hacen que el cansancio pase a un segundo plano.

El centro turístico de Lisboa

Después de recorrer Alfama y volver a la zona baja de la ciudad, entramos de lleno en la Lisboa más turística y animada. Aquí todo se mueve más rápido: más gente, más ruido, más comercio. Aun así, es una parte imprescindible del recorrido, especialmente si es tu primera vez en la ciudad.

Arco da Rua Augusta y Rua Augusta

Desde la Praça do Comércio cruzamos el Arco da Rua Augusta, una de las entradas más emblemáticas al centro histórico.

Nada más pasar bajo el arco se nota el cambio de ambiente. Dejamos atrás la amplitud del río y entramos en un espacio mucho más concurrido. El arco no es solo un elemento arquitectónico bonito, también simboliza el acceso al corazón comercial de Lisboa.

Seguimos caminando por la Rua Augusta, una calle siempre llena de vida, con terrazas, tiendas, músicos callejeros y tranvías pasando entre la gente. Es una zona claramente pensada para el visitante, pero sigue teniendo mucho encanto.

Tranvías de Lisboa

En esta parte de la ciudad, los tranvías de Lisboa se convierten en protagonistas absolutos. Verlos pasar, escuchar el sonido de sus campanas y observar cómo se abren paso entre peatones es una de las imágenes más típicas de la ciudad.

Aunque son un medio de transporte real, aquí funcionan casi como una atracción en sí misma. No es necesario subir para disfrutar de ellos. Verlos circular por estas calles ya forma parte de la experiencia de estar en Lisboa.

Merienda en Potato Project Portugal

Después de varias horas caminando, tocaba hacer una pausa. Paramos a merendar en Potato Project Portugal, un sitio bastante conocido por sus patatas con diferentes salsas.

No es un lugar tradicional ni especialmente portugués, pero cumple muy bien su función: comida rápida, cómoda y perfecta para sentarte un rato, descansar las piernas y recargar energía antes de seguir. Original y muy rico.

Qué ver en Lisboa en 2 días

Rossio: Plaza Dom Pedro IV

Continuamos por Rua Augusta hasta llegar a la Plaza Dom Pedro IV, más conocida como Rossio. Es una de las plazas más importantes y animadas de Lisboa.

Destaca por su suelo ondulado, los edificios históricos que la rodean y el constante movimiento de gente. Es un buen punto para hacer una parada y observar la vida de la ciudad.

Aquí queríamos entrar en Pérola do Rossio, una tienda muy conocida para comprar café portugués de calidad y llevarlo como recuerdo. Lamentablemente, cuando llegamos estaban cerrando, así que nos quedamos con las ganas. Aun así, es un sitio que merece la pena apuntar.

Elevador de Santa Justa y Museo do Carmo (recordatorio)

Muy cerca de Rossio se encuentran dos de los imprescindibles de Lisboa: el Elevador de Santa Justa y el Museu Arqueológico do Carmo.

Nosotros ya los habíamos visitado el primer día, así que esta vez los dejamos solo como referencia. Aun así, si es tu primera vez en Lisboa, encajarlos en tu ruta es muy recomendable.

El elevador es uno de los iconos de la ciudad y el museo, situado en las ruinas del antiguo convento, ofrece una de las imágenes más impactantes de Lisboa. Dos visitas que, juntas, resumen muy bien la historia y el carácter de la ciudad.

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Cena en LX Factory: Lisboa creativa y alternativa

Para cerrar el día, cambiamos completamente de ambiente. Dejamos el centro histórico y nos desplazamos en autobús hasta LX Factory, el lugar que habíamos elegido para cenar y terminar la jornada. Fue un acierto total.

Qué es LX Factory y por qué visitarlo

LX Factory es un antiguo complejo industrial reconvertido en un espacio creativo. Donde antes había fábricas, hoy hay restaurantes, librerías, tiendas, estudios creativos, arte urbano y mucho ambiente.

El contraste con el centro de Lisboa es inmediato. Aquí todo es más alternativo, más moderno y con un aire claramente urbano. El espacio está situado bajo el Puente 25 de Abril, y una de las fotos más típicas es justo con el puente al fondo, recordando bastante a algunas zonas de Nueva York.

Es un sitio que merece la pena visitar no solo para comer, sino para pasear sin prisas, curiosear y empaparte de esa Lisboa más creativa y menos clásica.

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Librería Ler Devagar

Nada más llegar, teníamos clara nuestra primera parada: Ler Devagar. Es una de las librerías más famosas y bonitas de la ciudad, y no es casualidad.

El espacio es enorme, con estanterías altísimas llenas de libros, bicicletas suspendidas en el aire y una atmósfera muy especial. Aunque no vayas a comprar nada, entrar y recorrerla ya merece la pena.

Es uno de esos sitios que te obligan a bajar el ritmo, mirar hacia arriba y disfrutar del lugar. Para nosotros fue una visita imprescindible dentro de LX Factory.

Arte urbano de Bordalo II

En LX Factory volvimos a encontrarnos con una obra de Bordalo II, esta vez en forma de una abeja enorme hecha con residuos y materiales reciclados.

Durante el viaje por Portugal ya nos habíamos cruzado varias veces con su arte, y encontrar otra de sus piezas aquí nos hizo mucha ilusión. Sus obras llaman la atención de inmediato, pero además transmiten un mensaje muy claro sobre el consumo, el medio ambiente y la reutilización.

Más allá de esta pieza concreta, todo el complejo está lleno de grafitis, murales y detalles artísticos que hacen que el paseo sea muy entretenido.

Dónde cenar en LX Factory

Antes de cenar dimos una buena vuelta por todo el recinto. En LX Factory hay muchísimas opciones para comer: cocina portuguesa, internacional, vegetariana, hamburguesas, pizzas… es fácil encontrar algo que encaje contigo.

Nosotros optamos por un local especializado en pollo frito, una elección sencilla y sin complicaciones después de un día tan largo. Fue una cena informal, perfecta para recuperar fuerzas. Además, aprovechamos para reencontrarnos y cenar con familiares que también estaban en la ciudad, lo que hizo el cierre del día todavía mejor.

LX Factory es ideal para esto: comer bien, sin prisas, en un ambiente diferente y muy vivo. Para nosotros fue el broche final perfecto antes de volver al hotel con la sensación de haber aprovechado Lisboa al máximo.

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Última mañana en Lisboa: qué ver en Belém

Nuestra última mañana en Lisboa la dedicamos a Belém, una de las zonas más monumentales y visitadas de la ciudad. Aquí se concentran algunos de los grandes iconos de Lisboa, así que conviene ir con una idea clara del orden de las visitas y asumir que siempre habrá gente. Aun así, madrugando un poco y con algunos trucos, se disfruta mucho más.

Desayuno en Pastéis de Belém: consejos para evitar colas

Empezamos la mañana con una parada casi obligatoria en Pastéis de Belém. Si estás pensando en sentarte dentro a desayunar, conviene saberlo antes: es complicado. Siempre hay cola y el interior suele estar lleno desde primera hora.

Nuestro consejo, basado en la experiencia, es claro: compra el pastel de nata y el café para llevar. Justo enfrente hay jardines y zonas verdes con bancos donde puedes sentarte tranquilamente al aire libre. Así ahorras tiempo y evitas quedarte atascado nada más empezar el día.

También es muy habitual comerlo de camino al siguiente punto o mientras haces cola para el monasterio. Es rápido, práctico y forma parte de la experiencia real de Belém.

Día 7 Estrada Nacional 2

Monasterio de los Jerónimos

Con el desayuno en la mano nos dirigimos directamente al Monasterio de los Jerónimos, uno de los imprescindibles absolutos de Lisboa.

Aquí hay que ir mentalizado: siempre hay mucha cola. Nuestro primer consejo es comprar la entrada antes de ponerte en la fila, ya sea en el puesto de turismo que hay justo enfrente o, mejor aún, online con antelación. Aunque tengas entrada, tendrás que hacer cola, pero te ahorras la de comprarla, que puede ser larga.

Un detalle importante para no volverte loco nada más llegar:

  • La cola que sale hacia la izquierda (mirando de frente al monasterio) es la del monasterio.
  • La cola que sale recta o hacia la derecha es la de la iglesia.

Nosotros recomendamos hacer primero el monasterio y después la iglesia. Cuando llegamos, ambas colas eran similares, pero tras salir del monasterio tardamos apenas un par de minutos en entrar a la iglesia, mientras que la cola del monasterio seguía siendo igual o más larga. Tiene sentido: la iglesia se visita rápido y la del monasterio avanza mucho más despacio por aforo.

Una vez dentro, el claustro es espectacular y transmite una calma que contrasta mucho con el gentío del exterior. La visita merece totalmente la pena.

Iglesia de Santa María de Belém

Justo al lado se encuentra la Iglesia de Santa María de Belém. No hace falta entrada, lo que la convierte en una visita muy accesible.

El interior es sobrio, pero imponente y se recorre relativamente rápido. Es una parada muy recomendable, incluso si vas justo de tiempo, y encaja perfectamente como complemento a la visita del monasterio.

Belem monasterio de los jeronimos

Monumento a los Descubrimientos

Después de las visitas principales cruzamos al otro lado de las vías del tren por el paso subterráneo y nos dirigimos al Monumento a los Descubrimientos.

Este monumento rinde homenaje a la época de los grandes navegantes portugueses y a figuras clave como Enrique el Navegante. Su tamaño impresiona nada más verlo, y merece la pena rodearlo con calma y observar los detalles de las esculturas.

Se puede subir hasta la parte superior mediante ascensor. Desde arriba se obtienen buenas vistas de la zona y del río Tajo, así que si tienes tiempo, es una visita interesante para completar la experiencia.

Torre de Belém

Para terminar la mañana nos acercamos a la Torre de Belém, otro de los grandes símbolos de la ciudad. Se puede ir caminando, aunque hay cierta distancia. Nosotros, al ir en moto, decidimos acercarnos sobre dos ruedas.

La torre es una antigua fortaleza defensiva situada a orillas del Tajo y representa como pocas la Lisboa marítima y exploradora. En nuestro caso, la encontramos en obras, por lo que no pudimos acceder al interior. Está previsto que la rehabilitación finalice en 2026 y se pueda visitar con normalidad.

Un aviso importante: es una zona muy concurrida y conviene prestar atención al aparcamiento y a posibles “ayudantes” demasiado insistentes. Mejor ir con calma y sentido común.

Con esta visita dimos por cerrada nuestra estancia en Lisboa. A partir de aquí tocaba volver a la carretera y retomar la Estrada Nacional 2 rumbo al Alentejo, con la sensación de haber aprovechado la ciudad al máximo.

monumento a los descubrimientos

Dónde alojarse en Lisboa: nuestra experiencia

Después de varios días de carretera y de llegar a una ciudad grande como Lisboa, tener un buen alojamiento marca la diferencia. En nuestro caso, nos alojamos en el Hotel Stay Lisboa Centro durante tres noches, y fue una elección muy acertada.

Por qué elegir un alojamiento en la zona alta de Lisboa

Lisboa está llena de desniveles, y esto no es ningún secreto. Por eso, alojarse en la parte alta de la ciudad nos pareció una decisión muy práctica. La mayoría de los puntos turísticos quedan cuesta abajo, hacia el centro histórico y el río, lo que hace que empezar el día caminando sea mucho más llevadero.

Nuestro plan fue claro desde el principio: salir andando por la mañana, recorrer la ciudad sin prisas y, cuando el cansancio apretaba, volver en autobús hasta el hotel. De esta forma ahorrábamos energías y evitábamos subir cuestas interminables al final del día.

Ubicación, transporte público y descanso

El hotel está bien situado, en una zona céntrica pero tranquila, con buena conexión de transporte público. Esto nos permitió movernos con facilidad sin depender del coche o la moto para todo.

Las habitaciones son modernas, funcionales y cómodas. Justo lo que necesitas después de un día largo caminando por Lisboa. Todo estaba limpio, el descanso fue bueno y el personal resultó amable en todo momento. La relación calidad-precio nos pareció muy correcta, teniendo en cuenta que Lisboa no es una ciudad especialmente barata.

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Qué ver en Lisboa en 2 días

Consejos finales para visitar Lisboa en 2 días

Después de recorrer Lisboa caminando durante dos días intensos, hay varias cosas que nos quedaron muy claras. No son consejos teóricos, sino aprendidos sobre el terreno, y pueden marcar la diferencia si vas con poco tiempo.

Cuestas y calzado

Lisboa tiene muchas cuestas. Más de las que imaginas al mirar un mapa. Da igual lo en forma que estés: las notarás.

Por eso, el calzado es clave. Lleva zapatillas cómodas, ya usadas y con buena suela. No es una ciudad para estrenar zapatos ni para pensar que “aguantas un poco”. Caminarás mucho, subirás y bajarás constantemente y acabarás agradeciendo haber elegido bien.

Transporte público

El transporte público en Lisboa funciona bien y es barato. Autobuses, tranvías y metro cubren prácticamente toda la ciudad.

Nuestro consejo es no obsesionarte con usarlo para todo. Parte del encanto de Lisboa está en caminar, perderte y descubrir miradores o calles que no tenías apuntadas. Aun así, tener claro que el bus está ahí es un alivio, sobre todo al final del día.

Cuándo usar bus y cuándo caminar

Nuestra forma de movernos fue bastante clara:

  • Por la mañana: caminar todo lo posible. Estás descansado y es cuando mejor se disfruta la ciudad.
  • Durante el día: combinar paseos largos con paradas estratégicas para comer o sentarte.
  • Por la noche o al final del día: usar el autobús para volver al hotel, especialmente si te alojas en la parte alta.

Qué dejar para una próxima visita

Con dos días en Lisboa no se ve todo. Y no pasa nada.

Nosotros dejamos pendientes cosas como:

  • Entrar al Panteón Nacional
  • Visitar algunos museos con más calma
  • Explorar más a fondo barrios concretos

Lisboa es una ciudad a la que apetece volver. Mejor irte con ganas de más que intentar abarcarlo todo y acabar agotado.

Si algo aprendimos en este viaje es que Lisboa no se trata de tachar sitios, sino de caminarla, sentirla y disfrutarla a tu ritmo, aunque sea solo durante dos días.

Qué ver en Lisboa en 2 días

¿Seguimos viajando juntos?

Si te has quedado con ganas de más, en Nuestro cuaderno de Bitácora tienes mucho más contenido para seguir planificando tu viaje y alargar la aventura.

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