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Descubre qué ver en Gijón: Cimavilla, Elogio del Horizonte, playa de San Lorenzo, Termas Romanas, La Laboral, museos, dónde comer y todos los imprescindibles de la ciudad.

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Si estás buscando qué ver en Gijón, prepárate para descubrir una ciudad que combina mar, historia, cultura, gastronomía y uno de los ambientes más agradables de Asturias.

Gijón es uno de esos destinos que gustan muy rápido, pero que además se disfrutan mucho más cuando los recorres con calma. Aquí puedes pasear por el barrio de Cimavilla, asomarte al Elogio del Horizonte, recorrer la playa de San Lorenzo, visitar restos romanos, entrar en museos muy interesantes y terminar el día en una sidrería o cenando junto al mar. Es una ciudad muy completa, muy viva y perfecta tanto para una escapada corta como para una ruta más amplia por Asturias.

Además, Gijón tiene la ventaja de mezclar muy bien distintas formas de viajar. Puedes centrarte en su parte más histórica, recorrer sus monumentos y museos, hacer una ruta por sus esculturas y edificios emblemáticos o disfrutar de su lado más abierto y relajado entre paseos marítimos, playa y terrazas.

👇 En esta guía te vamos a contar qué ver en Gijón paso a paso, con un enfoque útil para quien la visita por primera vez. Encontrarás los lugares imprescindibles, una ruta recomendada, planes culturales, zonas para pasear y todas esas visitas que merecen la pena para entender por qué Gijón es una parada imprescindible en Asturias.

Índice

Dónde está Gijón y por qué visitarla

Gijón está en la costa central de Asturias, bañada por el mar Cantábrico y muy bien conectada con otras ciudades clave del norte como Oviedo y Avilés. Tiene una estructura muy cómoda para visitar porque tiene los principales puntos de interés bastante bien repartidos entre el centro, Cimavilla, la playa y algunas visitas algo más exteriores.

Precisamente por esa ubicación, Gijón encaja muy bien en una ruta por el norte de España. Puedes visitarla como escapada urbana de fin de semana, como parte de un viaje más amplio por Asturias o incluso como base para enlazar otras paradas cercanas como Villaviciosa, Tazones, Luanco, Avilés u Oviedo. Además, tiene algo que siempre suma mucho en un viaje: mezcla muy bien el ambiente de ciudad con el de destino costero.

A nivel histórico, Gijón tiene muchísimo más de lo que parece a simple vista. Su pasado se remonta a época romana, y eso todavía se percibe en lugares como las Termas Romanas de Campo Valdés o los restos de la muralla romana. A esa base antigua se fueron sumando después el desarrollo del barrio de Cimavilla, el crecimiento del puerto, la expansión urbana y la aparición de edificios históricos, museos, esculturas y espacios culturales que hoy forman una ciudad muy completa.

Aquí puedes empezar el día viendo restos romanos, seguir con un paseo por el casco histórico, acercarte al mar, visitar museos, caminar por la playa de San Lorenzo y acabar en una sidrería. Es una ciudad muy viva, muy agradable de recorrer y con suficientes planes como para gustar tanto a quien busca cultura como a quien prefiere mar, gastronomía y ambiente.

qué ver en Gijón

Mapa de Gijón: cómo organizar la visita

Organizar una visita a Gijón es bastante sencillo porque la ciudad es muy sencilla. Los principales puntos de interés se reparten en cuatro grandes bloques: el centro, Cimavilla, la zona de la playa de San Lorenzo y algunos equipamientos exteriores como Laboral Ciudad de la Cultura, el Jardín Botánico o el Muséu del Pueblu d’Asturies.

La forma más fácil de orientarse es pensar Gijón así: por un lado está el núcleo histórico y monumental, con Cimavilla, la Plaza Mayor, el entorno del Palacio de Revillagigedo, la Iglesia de San Pedro y las Termas Romanas. Por otro lado está la parte más abierta y marítima, con la playa de San Lorenzo, el paseo y varias esculturas y edificios junto al mar. Y luego quedarían las visitas más alejadas del centro, como Laboral, el Acuario, la Ciudadela de Celestino Solar o el Muséu del Pueblu d’Asturies, que puedes añadir según el tiempo que tengas. 

Para una primera visita, lo más lógico es empezar por Cimavilla y el frente marítimo, porque ahí se concentran varios de los grandes imprescindibles de la ciudad. Desde esa zona puedes ver las Termas Romanas, la Iglesia de San Pedro, subir al Cerro de Santa Catalina para ver el Elogio del Horizonte, recorrer el casco histórico y después bajar hacia la Plaza Mayor y el centro. Si tienes más tiempo, entonces puedes ampliar hacia la playa, el puerto o las visitas exteriores.

👉 Mapa de Gijón

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Qué ver en Gijón: lugares imprescindibles

Termas Romanas de Campo Valdés

Las Termas Romanas de Campo Valdés son uno de los grandes restos romanos de Gijón y una visita imprescindible para entender el origen histórico de la ciudad. Están situadas en pleno entorno de Cimavilla, muy cerca del mar y de la Iglesia de San Pedro, así que además encajan perfectamente dentro de una ruta a pie por la parte más antigua de Gijón. 

Lo interesante de esta visita es que permite ver una parte muy concreta de la antigua presencia romana en la ciudad. No es solo una parada arqueológica más, sino uno de los espacios que mejor ayudan a entender que Gijón tiene raíces mucho más antiguas de lo que a veces se piensa cuando se visita solo por su parte marítima o más moderna.

En la visita puedes recorrer el espacio musealizado y acercarte a la estructura de estas antiguas termas, que datan de los siglos I y II d. C. Además, tienen un punto muy práctico a favor: la entrada es gratuita y el horario es bastante cómodo. Abren de martes a viernes de 9:30 a 14:00 y de 17:00 a 19:30, y sábados, domingos y festivos de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:30. Permanecen cerradas los lunes y en algunas fechas concretas del año.

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Iglesia de San Pedro

La Iglesia de San Pedro es uno de los edificios más reconocibles de Gijón y seguramente una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad. Su silueta junto al mar, en el arranque de la playa de San Lorenzo, la convierte en una parada muy visible y muy fotogénica dentro de cualquier recorrido por el centro. 

La iglesia actual fue construida entre 1945 y 1955 por los arquitectos Francisco y Federico Somolinos, sobre el lugar donde antes se levantaba el antiguo templo del siglo XV. Su arquitectura se inspira en el prerrománico asturiano, algo que se aprecia en elementos como las bóvedas, los contrafuertes, el crucero elevado o las celosías decorativas.

Más allá del edificio en sí, lo mejor de esta parada es su ubicación junto al mar. Desde aquí tienes muy a mano el paseo de la playa, el acceso a Cimavilla, las termas y el Cerro de Santa Catalina. Si es tu primera vez en la ciudad, merece mucho la pena detenerse un momento aquí, disfrutar del entorno y seguir después la ruta a pie por el casco histórico y el frente marítimo.

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Elogio del Horizonte, de Eduardo Chillida

El Elogio del Horizonte es el gran icono escultórico de Gijón y uno de los lugares más famosos de toda la ciudad. Esta obra de Eduardo Chillida, inaugurada en 1990, está situada en el Cerro de Santa Catalina y se ha convertido en uno de esos sitios a los que casi todo el mundo sube cuando visita Gijón por primera vez.

La escultura está realizada en hormigón armado, mide unos 10 metros de altura y pesa alrededor de 500 toneladas. Su forma, basada en una elipse abierta sostenida por dos grandes pilares, hace que parezca al mismo tiempo sólida y ligera. Es una obra que no solo se mira, sino que también se experimenta, porque al situarte en su interior el sonido del viento y del mar cambia completamente.

Eso es precisamente parte de lo que la hace tan especial. No es una escultura que se entienda solo desde fuera. Hay que acercarse, rodearla, colocarse dentro y dejar que el lugar haga su parte. Chillida la concibió como una obra muy ligada al horizonte, al viento y al paisaje del Cantábrico, y eso se nota muchísimo cuando estás allí.

Además, las vistas desde el Cerro de Santa Catalina son una de las mejores recompensas de la visita. Desde este punto se disfruta una panorámica preciosa de la bahía, del litoral y de buena parte de la ciudad. Así que subir al Elogio del Horizonte no es solo ir a ver una escultura famosa, sino también uno de los mejores miradores de Gijón.

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Capilla de la Soledad

La Capilla de la Soledad es uno de esos pequeños edificios históricos que muchas veces pasan más desapercibidos que otros grandes iconos de Gijón. Se encuentra en el centro histórico y forma parte de ese Gijón más antiguo y más ligado a la tradición marinera.

Su origen se remonta a 1674, cuando fue levantada por iniciativa de Antonia Valdés Llanos bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. Hoy es sede de la Cofradía de Pescadores de Gijón, algo que mantiene viva la relación del edificio con el antiguo gremio de mareantes y con la historia marítima de la ciudad.

Desde el punto de vista arquitectónico, es una capilla de dimensiones reducidas, pero con varios detalles interesantes. En el interior cuenta con coro de madera y ábside cuadrado cubierto con bóveda de pañuelo, mientras que al exterior presenta una decoración bastante sobria. Lo más llamativo de su fachada es el almohadillado de la portada de acceso, y en uno de sus lados aparece una saetera en forma de venera, un detalle pequeño pero muy singular.

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Escultura Gijón

La escultura Gijón, conocida popularmente como las letronas, es uno de los símbolos modernos de la ciudad y una de las fotos más típicas del viaje. Está situada en la zona de los Jardines de la Reina, junto al Puerto Deportivo, en pleno centro, así que es una parada muy fácil de encajar dentro de cualquier paseo por Gijón.

Se trata de una obra inaugurada el 17 de marzo de 2011, diseñada por Juan Jarreño a partir de la marca turística de la ciudad. Está hecha en acero macizo sin soldaduras y cada letra pesa alrededor de dos toneladas, de modo que el conjunto alcanza unas dimensiones bastante imponentes, con unos tres metros de altura.

Más allá de su valor como escultura urbana, se ha convertido en un auténtico reclamo turístico. Es de esos lugares donde casi todo el mundo se detiene un momento para hacerse la foto, sobre todo porque la ubicación acompaña muchísimo: tienes el puerto, el centro histórico y bastante ambiente alrededor.

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Capilla de los Remedios

La Capilla de Nuestra Señora de los Remedios es otro de los edificios religiosos con más valor histórico de Cimavilla. Su importancia no está solo en la arquitectura, sino también en el papel asistencial que tuvo durante siglos dentro del paso costero del Camino de Santiago, concretamente del conocido como Camino del Norte.

En Gijón existía un hospital para peregrinos a Compostela, vinculado a los llamados “corraxos”, cuyo origen parece remontarse al siglo XV. La capilla estaba relacionada con ese hospital y, con el tiempo, el conjunto pasó a conocerse como Hospital de Nuestra Señora de los Remedios, manteniendo funciones asistenciales hasta 1836.

Uno de los datos más relevantes de esta capilla es que desde 1940 alberga los restos de Gaspar Melchor de Jovellanos, una de las grandes figuras históricas de Gijón y de la Ilustración española. Además, su ubicación en Cimavilla permite encajarla muy bien en una ruta por la parte más histórica de la ciudad, junto a otros lugares cercanos como la Casa Natal de Jovellanos, el cerro de Santa Catalina o la zona monumental del entorno del puerto.

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Museo Casa Natal de Jovellanos

El Museo Casa Natal de Jovellanos es una visita cultural imprescindible que ver en Gijón, especialmente si quieres entender mejor la historia intelectual y política de la ciudad. Está ubicado en la casa donde nació Gaspar Melchor de Jovellanos, una de las figuras más importantes de la Ilustración española y uno de los nombres más ligados a la identidad gijonesa.

Jovellanos fue escritor, jurista, político, pensador y una figura clave de la cultura española del siglo XVIII. Su influencia fue enorme en ámbitos como la educación, la economía, la política y la reforma social, así que visitar su casa natal permite conectar el recorrido por Gijón con una dimensión histórica mucho más profunda.

En el museo puedes conocer mejor su figura, recorrer el edificio histórico y ver colecciones vinculadas tanto a Jovellanos como al patrimonio artístico y cultural que alberga la institución. Es una visita muy interesante porque mezcla biografía, historia local y arte, y además se sitúa en pleno casco histórico, así que encaja muy bien dentro de un paseo a pie por Cimavilla y el centro.

Otro punto a favor es que la entrada es gratuita. El horario habitual es de martes a viernes de 9:30 a 14:00 y de 17:00 a 19:30, y sábados, domingos y festivos de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:30. Cierra los lunes y en varias fechas concretas del año.

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Fuerte Viejo y batería baja de costa de Santa Catalina

El Fuerte Viejo y la batería baja de costa de Santa Catalina son restos defensivos que ayudan a entender una parte menos conocida de la historia de Gijón: su pasado militar y su necesidad de proteger el litoral frente a ataques por mar.

Este antiguo complejo artillero se sitúa en el lado oeste del cerro de Santa Catalina, un emplazamiento estratégico con vistas privilegiadas sobre la costa y la ciudad. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando su función era defender la península de Santa Catalina frente a piratas y corsarios. Muy cerca se conservan también elementos de la antigua batería, con cañones orientados al mar que todavía permiten imaginar la importancia de este punto en la defensa costera.

El cerro, además, ya había tenido ocupación romana mucho antes, precisamente por ese valor estratégico sobre el Cantábrico. Así que aquí se superponen varias capas históricas muy interesantes: asentamiento antiguo, sistema defensivo moderno y hoy uno de los espacios más visitados de Gijón gracias al parque y al Elogio del Horizonte.

Actualmente solo se conservan algunos restos de muros, pero aun así merece la pena fijarse en ellos porque completan mucho mejor la lectura histórica del cerro de Santa Catalina. No es solo un gran mirador o un parque escultórico, sino también un lugar con un pasado defensivo muy claro.

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Colegiata de San Juan Bautista

La Colegiata de San Juan Bautista es uno de los edificios históricos más importantes de Gijón y forma junto al Palacio de Revillagigedo uno de los conjuntos monumentales más destacados del centro. Su presencia en el entorno del puerto y de la plaza del Marqués la convierte en una parada imprescindible dentro de cualquier ruta por el casco histórico.

Fue concluida en 1723 y está estrechamente vinculada al palacio anexo, hasta el punto de que ambos edificios se entienden mucho mejor cuando se visitan juntos. La colegiata se apoya en la torre antigua del palacio coetáneo del marqués de San Esteban del Mar y presenta una arquitectura claramente barroca, visible en elementos como las columnas, el frontón partido, las hornacinas y los almohadillados.

Uno de los detalles más llamativos es la portada lateral barroca, con columnas jónicas, un arco de ingreso con la Cruz de Calatrava sostenida por ángeles, un frontón partido y diversos elementos decorativos que le dan bastante riqueza visual. También destaca su estructura, organizada en una torre de tres plantas y un cuerpo lateral saliente irregular.

Su relación con el Palacio de Revillagigedo es total. No se entiende como un edificio aislado, sino como parte de un conjunto monumental muy potente que marca una de las zonas más nobles e históricas de Gijón. Hoy, además, su uso está ligado a actividades culturales y musicales, lo que mantiene muy vivo este espacio dentro del centro histórico.

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Palacio de Revillagigedo y centro cultural

El Palacio de Revillagigedo es uno de los grandes edificios monumentales de Gijón y una de las visitas más representativas del entorno del puerto deportivo. Su ubicación, justo al lado del Monumento a Pelayo y unido visualmente a la Colegiata de San Juan Bautista, hace que forme uno de los conjuntos históricos más potentes de toda la ciudad.

Aunque el edificio que vemos hoy responde sobre todo a una gran construcción del siglo XVIII, una de sus dos torres es anterior y se remonta al siglo XV. Esa mezcla de épocas se percibe muy bien en el exterior, donde destacan las dos torres cuadradas, más altas que el cuerpo central y rematadas con almenas, dando al conjunto una imagen muy reconocible.

La parte más decorada del palacio es precisamente su cuerpo central, organizado en tres pisos y cinco calles. En la planta baja aparecen arquerías ornamentadas y columnas, mientras que en los niveles superiores se abren balcones y ventanas remarcados por pilastras y columnas. Sobre el balcón central destaca el gran escudo de los Ramírez Jove, y todo el remate superior se cierra con una balaustrada de piedra con pináculos, reforzando su aire barroco y nobiliario.

Verlo por fuera ya merece mucho la pena, porque es uno de esos edificios que ayudan a entender la importancia histórica del puerto y del centro monumental de Gijón. Pero además hoy funciona como centro cultural, lo que le da una vida mucho más actual al edificio y permite que no se quede solo en una pieza patrimonial para contemplar desde la plaza.

La entrada es libre, y los horarios cambian según la temporada. En verano, durante julio y agosto, abre de martes a sábado de 11:00 a 13:30 y de 16:00 a 21:00, y domingos y festivos de 12:00 a 14:30. El resto del año mantiene un horario algo más reducido.

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Monumento a Pelayo

El Monumento a Pelayo es uno de los elementos más reconocibles del centro de Gijón y una de las esculturas con mayor carga simbólica de la ciudad. Está situado en la Plaza del Marqués, muy cerca del Palacio de Revillagigedo y mirando hacia el puerto deportivo, así que forma parte natural de cualquier paseo por esta zona monumental.

La escultura fue realizada por José María López Rodríguez e inaugurada en 1891. Representa a Don Pelayo, considerado fundador del Reino de Asturias e iniciador de la Reconquista, por lo que su presencia aquí tiene un significado muy ligado a la memoria histórica y a la identidad asturiana.

La figura sostiene en su mano derecha la Cruz de la Victoria, uno de los grandes símbolos de Asturias, y eso refuerza todavía más su valor emblemático. Más allá de la escultura en sí, lo interesante es cómo dialoga con el entorno: el puerto, la plaza, el palacio y la colegiata forman un marco monumental muy potente.

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Plaza Mayor y Casa Consistorial

La Plaza Mayor es el corazón monumental de Gijón y uno de los espacios urbanos más agradables para hacer una pausa durante la visita. Está en pleno centro histórico, muy cerca de Cimavilla, del puerto y de varios de los grandes imprescindibles de la ciudad, así que es una de esas plazas por las que casi siempre acabas pasando.

Su configuración actual arranca en el siglo XIX, cuando en 1858 Andrés Coello diseñó la nueva Casa Consistorial y la plaza porticada que debía conectar el casco antiguo con las nuevas zonas urbanas. Más adelante, en 1864, el proyecto fue modificado por Luis Céspedes y Lucas María Palacios, introduciendo una decoración más historicista y menos rígidamente clasicista.

El resultado es una plaza muy equilibrada, con soportales, terrazas, bastante ambiente y un claro peso institucional. Aquí se mezclan visitantes, vida local y algunos de los edificios más representativos del centro, así que funciona muy bien tanto como punto de paso como lugar para detenerse un rato.

La Casa Consistorial es la sede del Ayuntamiento de Gijón y uno de los edificios más importantes de la plaza. Su construcción terminó en 1865, y en 2001 fue sometida a una transformación profunda, inaugurada al año siguiente. Hoy sigue siendo uno de los grandes referentes de la arquitectura institucional de la ciudad.

Más allá del valor histórico, la Plaza Mayor se disfruta mucho por su ambiente. Es una zona muy buena para sentarse, tomar algo y enlazar la visita monumental con el lado más cotidiano y animado de Gijón.

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Conjunto de la Trinidad y Museo Barjola

El Conjunto de la Trinidad y el Museo Barjola forman una de las visitas culturales más interesantes de Gijón. El edificio se encuentra en el casco antiguo y reúne patrimonio histórico y arte contemporáneo en un mismo espacio, algo que lo convierte en una parada especialmente atractiva para quienes quieren ir más allá del paseo clásico por el centro.

El conjunto original está formado por el Palacio de Jove-Huergo y su capilla anexa, terminados en 1676, y constituye uno de los mejores exponentes de la arquitectura barroca local. El palacio presenta una fachada sobria, con distribución simétrica de huecos y un escudo central como principal elemento decorativo. Frente a esa contención, la capilla destaca por una portada mucho más monumental, con pilastras molduradas, escudo, frontón semicircular y una espadaña muy elegante.

En el interior, la capilla mantiene una gran riqueza espacial, con bóveda de arista en la nave y cúpula sobre pechinas decoradas con los cuatro evangelistas en el presbiterio.

El conjunto fue rehabilitado en 1989 como Museo Barjola, conservando la fachada histórica y adaptando el interior del palacio a las necesidades expositivas. Hoy el museo ofrece espacios luminosos y diáfanos articulados en torno a un gran patio central cubierto por un lucernario. La capilla suele acoger exposiciones temporales, mientras que el resto del edificio alberga la colección permanente de obra de Juan Barjola, además de otras muestras temporales.

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Capilla de San Lorenzo y Torre de los Jove-Hevia

La Capilla de San Lorenzo y la Torre de los Jove-Hevia forman otro de esos rincones históricos del centro que enriquecen mucho la visita a Gijón. La capilla se encuentra muy cerca de la playa de San Lorenzo, en un entorno especialmente agradable para pasear, y destaca por su sencilla pero cuidada arquitectura en piedra arenisca. La portada presenta un arco de medio punto bajo un frontón curvo cortado, mientras que la fachada remata en una espadaña decorada con pináculos de pirámides y bolas. Una inscripción con la fecha de 1668 recuerda su antigüedad.

Hoy este espacio funciona también como sala de exposiciones, lo que le da un uso cultural continuo y lo mantiene integrado en la vida de la ciudad. Su horario habitual es bastante amplio, de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 22:00, y los sábados de 10:00 a 14:00.

Su valor patrimonial está precisamente en esa mezcla entre edificio histórico y uso cultural actual. Además, el conjunto con la Torre de los Jove-Hevia añade una lectura más amplia del patrimonio urbano gijonés, enlazando arquitectura religiosa y civil dentro de una de las zonas más agradables de la ciudad.

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Antigua Pescadería Municipal

La Antigua Pescadería Municipal es uno de los edificios singulares del Gijón más comercial y marinero. Construida en 1928, representa muy bien esa parte de la ciudad ligada al puerto, al abastecimiento y a la vida económica del centro urbano. Actualmente es un edificio administrativo, pero se puede contemplar desde fuera.

No es uno de esos monumentos que suelen aparecer siempre en primera línea de las guías, pero merece la pena fijarse en él porque ayuda a entender cómo Gijón fue creciendo también a través de su actividad portuaria y de su relación con el pescado, el mercado y la vida cotidiana. Desde el punto de vista arquitectónico, forma parte de ese patrimonio urbano del siglo XX que, sin ser monumental en el sentido clásico, sí tiene mucha personalidad.

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Torre del Reloj

La Torre del Reloj es uno de los símbolos de Cimavilla y uno de esos edificios que ayudan mucho a entender la historia urbana del barrio. Su origen se remonta a 1572, cuando fue levantada sobre los restos de la antigua muralla romana. En sus inicios funcionó como Casa Consistorial, siendo sede del Ayuntamiento hasta que más tarde pasó a desempeñar funciones de cárcel, uso que mantuvo hasta 1909. Tras quedar abandonada, fue demolida en 1911, lo que podría haber supuesto su desaparición definitiva.

Sin embargo, durante la rehabilitación de Cimavilla en 1989 salieron a la luz restos de la muralla romana y se decidió recuperar visualmente ese conjunto histórico. La Torre del Reloj fue reconstruida siguiendo criterios de coherencia con el entorno, para mostrar cómo había sido esta estructura defensiva y municipal en su contexto original.

Hoy es sede del Archivo Municipal de Gijón, así que mantiene todavía una función pública muy ligada a la memoria de la ciudad. Más allá del edificio en sí, la visita merece la pena porque aquí se cruzan varias capas históricas: la muralla romana, el antiguo ayuntamiento, la cárcel y la recuperación del barrio histórico.

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El Árbol de la Sidra

El Árbol de la Sidra es una de esas esculturas que conectan de forma muy directa con la identidad asturiana. Puede que no sea tan famosa como el Elogio del Horizonte, pero tiene un valor muy especial porque remite a uno de los grandes símbolos culturales de Asturias: la sidra.

Dentro de una visita a Gijón, es una parada muy curiosa y muy local, recuerda hasta qué punto la sidra forma parte del paisaje cotidiano, gastronómico y emocional de la ciudad.

Su interés está precisamente ahí: en que no representa solo un elemento decorativo, sino una parte reconocible de la cultura asturiana. Si te gusta fijarte en los detalles que conectan una ciudad con su identidad, merece la pena localizarla y añadirla al paseo por el centro.

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Casa Paquet

La Casa Paquet es uno de los edificios más elegantes del puerto deportivo y, sin duda, uno de los inmuebles más icónicos del centro de Gijón. Su silueta destaca tanto desde la Plaza del Marqués como desde los Jardines de la Reina o el propio Puerto Deportivo, donde forma un conjunto monumental muy potente junto al Palacio de Revillagigedo y la Colegiata de San Juan Bautista. Desde 2020, además, alberga la oficina de turismo de Gijón, lo que refuerza todavía más su papel dentro de la vida de la ciudad.

El edificio fue proyectado en noviembre de 1918 por el arquitecto gijonés Miguel García de la Cruz y Laviada, uno de los nombres esenciales de la arquitectura local del primer tercio del siglo XX. La casa se pensó con un doble objetivo: acoger las oficinas de la compañía naviera de Alberto Paquet en la planta inferior y la residencia privada del matrimonio Paquet del Campo en las superiores. La diferencia de cota entre las calles Claudio Alvargonzález y Óscar Olavarría permitió resolver muy bien esa doble función empresarial y residencial.

Desde el punto de vista arquitectónico, la Casa Paquet es especialmente interesante porque mezcla una planta baja más sobria y funcional con unas plantas superiores concebidas como un palacio urbano neorrenacentista, con toques barrocos y regionalistas. Destacan la arquería de la planta noble, inspirada en el palacio de Camposagrado de Avilés, y sobre todo la torre con balcón esquinero, que es una de las imágenes más características del edificio. 

Merece mucho la pena detenerse a verla porque resume muy bien la Gijón burguesa y portuaria de comienzos del siglo XX. No es solo un edificio bonito: es también un reflejo de la importancia marítima, comercial y social que tuvo esta zona de la ciudad.

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Tabacalera

La Tabacalera es uno de los grandes edificios históricos reutilizados de Gijón y un muy buen ejemplo de cómo la ciudad ha ido transformando su patrimonio a lo largo del tiempo. Su origen se remonta a 1670, cuando se fundó el convento para la congregación de Agustinas Recoletas, que fue además el primer monasterio de la ciudad y también una escuela de niñas.

Con el paso del tiempo, y especialmente tras la desamortización de 1842, el antiguo convento cambió completamente de función y pasó a convertirse en fábrica de tabacos, uso por el que acabaría siendo conocida popularmente como La Tabacalera. Su actividad industrial se prolongó desde mediados del siglo XIX hasta 2002, convirtiéndola en una de las grandes referencias del Gijón obrero e industrial.

Una de las cosas que la hacen especialmente interesante es que se trata de uno de los pocos ejemplos asturianos de reutilización de un edificio religioso para uso industrial. Esa superposición de capas históricas le da muchísimo valor: aquí conviven convento, industria, trabajo femenino y memoria urbana.

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Escultura Rambal

La escultura Rambal es uno de los símbolos urbanos más recientes de Gijón y una de las incorporaciones con más carga de memoria y significado en el espacio público de la ciudad. Está situada en la plaza Arturo Arias, popularmente conocida como El Llavaderu, en Cimavilla, justo enfrente de la casa donde vivía Rambal.

La obra, realizada en bronce por Miguel Arrontes e inaugurada el 22 de abril de 2023, homenajea a Rambal, artista transformista y figura muy querida en Gijón, cuyo asesinato causó una gran conmoción en la sociedad de su tiempo. La escultura lo representa levantando un caldero con ropa, en alusión a una de las imágenes más icónicas que se conservan de él.

Lo importante de esta pieza no es solo su valor artístico, sino lo que representa: memoria, diversidad y reconocimiento público a una figura ligada a la historia social y afectiva de Cimavilla.

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Muséu del Pueblu d’Asturies

El Muséu del Pueblu d’Asturies es uno de los mejores museos para entender Asturias y una visita muy recomendable si quieres ir más allá del centro histórico de Gijón. El plano turístico oficial lo sitúa en la zona de Les Mestes, junto a otros grandes equipamientos como el Jardín Botánico, el estadio o Laboral, de modo que encaja muy bien en una jornada con algo más de tiempo.

Creado en 1968, este museo ocupa un recinto de unos 30.000 metros cuadrados y reúne varios edificios trasladados al lugar, entre ellos la casa de los Valdés del siglo XVII, la casa de los González de la Vega y el pabellón de Asturias de la Expo de Sevilla de 1992. A eso se suman hórreos, paneras, boleras, aperos agrícolas, una casa campesina y hasta una pequeña charca que recuerda el antiguo paisaje de marisma en la desembocadura del río Piles.

La visita merece mucho la pena porque aquí se explica de forma muy completa la sociedad tradicional asturiana. Puedes ver colecciones etnográficas, fotografía histórica, música, arquitectura popular y oficios, además del conocido Museo de la Gaita y de espacios como la Casa Campesina, que recrea una vivienda habitual del centro de Asturias en el siglo XIX. Según la información oficial, una de las grandes exposiciones permanentes es “La fotografía en Asturias, 1850-1965”, instalada en la casa de los Valdés.

La entrada es gratuita. Abre de martes a viernes de 9:30 a 18:30 entre octubre y marzo, y de 10:00 a 19:00 entre abril y septiembre; los fines de semana y festivos amplía ligeramente el horario según la temporada. Para verlo bien, conviene reservarle entre una hora y media y dos horas, aunque si te interesa especialmente la etnografía o la fotografía puedes dedicarle bastante más.

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Ciudadela de Celestino Solar

La Ciudadela de Celestino Solar es una de las visitas más interesantes para conocer el Gijón popular y obrero. Está en la calle Capua, muy cerca del centro, y ofrece una mirada muy distinta a la de los palacios, iglesias o edificios del frente marítimo. Aquí lo que se visita es una forma de vida.

Las ciudadelas fueron un modelo de vivienda obrera muy extendido en Gijón a finales del siglo XIX y durante buena parte del XX. La de Celestino Solar, construida en 1877, fue una de las más representativas. Llegó a estar formada por 23 casas y permaneció habitada durante más de un siglo. Lo más singular es que estas viviendas quedaban ocultas en un patio interior, invisibles desde la calle, lo que ayuda a entender muy bien las condiciones de vida de buena parte de la población trabajadora de la época.

El museo, inaugurado en 2003 y renovado en 2018, explica precisamente eso: cómo era la vida cotidiana en una ciudadela obrera gijonesa. La visita se organiza en torno al patio grande, el patio pequeño, una hilera de viviendas reconstruidas, los aseos comunitarios y varias salas con exposición permanente y audiovisual. En una de las casas se recrean las condiciones materiales de vida en las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo pasado.

La entrada es gratuita y no hace falta reserva. Abre de martes a domingo, con horario algo más amplio entre abril y septiembre. Es una visita muy recomendable porque aporta una dimensión social e industrial de Gijón que no siempre aparece en los recorridos más clásicos, y ayuda mucho a completar la imagen de la ciudad.

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Acuario Bioparc de Gijón

El Acuario Bioparc de Gijón es una visita muy buena para familias y una opción estupenda si quieres añadir un plan distinto al recorrido más monumental por la ciudad. El recorrido está pensado para llevarte por 60 acuarios de agua dulce y salada, con 12 ecosistemas y más de 2 millones de litros de agua. A lo largo de la visita se recrean ambientes tan distintos como los ríos, la costa cantábrica, el Caribe, el Pacífico, el Índico, el mar Rojo o el Atlántico Sur.

Entre las especies más llamativas hay salmones, anguilas, esturiones, morenas, rayas, tiburones y tortugas bobas, además de miles de ejemplares más. La propuesta está pensada para que el recorrido sea muy visual y entretenido, así que funciona muy bien tanto si viajas con niños como si simplemente te apetece un plan diferente y fácil de encajar en un día por Gijón.

Abre todos los días del año a partir de las 10:30, salvo el 25 de diciembre y el 1 de enero. Si vas con familia o buscas una visita interior para alternar con playa y paseos, es una opción muy completa.

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El Molinón-Enrique Castro “Quini”

El Molinón-Enrique Castro “Quini” es uno de los rincones más emblemáticos de Gijón y una parada muy recomendable incluso para quien no sigue el fútbol. Situado junto al parque Isabel la Católica y muy cerca de la zona de Les Mestes, forma parte de una de las áreas más animadas y reconocibles de la ciudad.

Además de ser la casa del Real Sporting de Gijón, el estadio destaca por su enorme valor simbólico, ya que está considerado el campo de fútbol más antiguo de España en uso. Acercarse hasta aquí permite descubrir una parte muy importante de la identidad gijonesa, muy ligada al Sporting y a figuras tan queridas como Quini y Manolo Preciado, ambos recordados en el exterior del estadio en forma de estatuas.

Aunque no coincidas con un partido, merece la pena pasar por la zona, ver el estadio por fuera y detenerse en sus homenajes. Es un lugar muy representativo para entender la pasión deportiva y sentimental de Gijón.

qué ver en Gijón

La Laboral Ciudad de la Cultura

La Laboral Ciudad de la Cultura es uno de los grandes imprescindibles que ver en Gijón y, seguramente, uno de los espacios arquitectónicos más sorprendentes de toda Asturias. Se encuentra en la zona de La Guía / Cabueñes, junto al Jardín Botánico Atlántico y relativamente cerca del Muséu del Pueblu d’Asturies.

El conjunto comenzó a levantarse en 1948 como una gran Universidad Laboral, concebida inicialmente como orfanato minero y transformada durante su construcción en un enorme complejo educativo y residencial. La escala del edificio es enorme, con unos 130.000 metros cuadrados, y responde a una idea monumental y clasicista de “ciudad ideal”, organizada en torno a una gran plaza central. A su alrededor se disponen la iglesia, la torre, el teatro y otros edificios de dirección y formación.

Lo más interesante de la visita es precisamente esa mezcla entre la historia del lugar y su transformación posterior. A partir de 2001, el Principado decidió recuperar el complejo y darle nuevos usos culturales, educativos y creativos. Desde entonces, Laboral se ha convertido en un gran espacio multifuncional con teatro, biblioteca, patio cubierto, centro de arte, conservatorio, escuela de arte dramático, facultad universitaria y otros equipamientos.

Para el visitante, merece mucho la pena por la magnitud del conjunto, por la arquitectura y por todo lo que se puede ver tanto en el edificio como en su entorno. Es una visita muy distinta al centro de Gijón, mucho más monumental y abierta, y por eso completa muy bien la experiencia de la ciudad. Además, puede combinarse con el Jardín Botánico o con el resto de equipamientos cercanos.

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Playa de San Lorenzo

La playa de San Lorenzo es la gran playa urbana de Gijón y uno de los espacios más representativos de toda la ciudad. Su forma de concha, el larguísimo paseo marítimo y la silueta de la Iglesia de San Pedro al fondo la convierten en una de las imágenes más reconocibles de Asturias. 

Es la playa más tradicional y también la de mayor tamaño de Gijón, así que no funciona solo como arenal para bañarse, sino como uno de los grandes espacios de vida cotidiana de la ciudad. Aquí se pasea, se corre, se practica surf, se toma el aire y se disfruta del ambiente durante todo el año, no solo en verano.

Una de sus grandes virtudes es precisamente el paseo del Muro, que se extiende casi tres kilómetros y permite recorrer buena parte de la fachada marítima de Gijón con vistas constantes al Cantábrico. 

Además, está considerada una de las mejores playas urbanas para practicar o iniciarse en el surf, así que su interés va más allá del paseo. Si visitas Gijón por primera vez, reservar un rato para caminar por San Lorenzo es casi obligatorio, porque aquí se concentra una parte enorme del ambiente, del paisaje y de la personalidad de la ciudad.

Y ojo, que con la marea alta desaparece la playa y el agua llega hasta el muro, asique si te estas bañando y sube la marea… recuerda que sube del todo.

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Qué ver en Cimavilla, el barrio más bonito de Gijón

Cimavilla es el alma histórica de Gijón y, para mucha gente, la zona más bonita y con más personalidad de toda la ciudad. Aquí nació la Gijón original, sobre el promontorio de Santa Catalina, y todavía hoy conserva ese aire de barrio antiguo que mezcla historia, mar, cuestas, plazas pequeñas y muchísimo ambiente. En este barrio se encuentran una buena parte de los grandes monumentos y lugares imprescindibles del centro, desde las Termas Romanas y la Iglesia de San Pedro hasta la Torre del Reloj, el Elogio del Horizonte o la Casa Natal de Jovellanos.

Lo mejor de Cimavilla es que no se visita solo por monumentos concretos, sino por el conjunto. Aquí apetece caminar, perderse por las calles, asomarse a los miradores, bajar hacia el puerto y volver a subir. Es un barrio que cambia mucho según la hora del día: por la mañana resulta muy agradable para recorrerlo con calma, y al atardecer gana todavía más con las vistas y el ambiente.

Entre las cosas que no deberías perderte están el Cerro de Santa Catalina con el Elogio del Horizonte, la Iglesia de San Pedro, las Termas Romanas de Campo Valdés, la Torre del Reloj, la Capilla de los Remedios, la Casa Natal de Jovellanos y rincones como la plaza de Arturo Arias, donde hoy está la escultura dedicada a Rambal

Pero más allá del patrimonio, lo que hace especial a Cimavilla es su ambiente. Es uno de esos barrios donde se entiende muy bien la relación entre Gijón y el mar, entre la ciudad histórica y la ciudad viva.

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Ruta a pie por Gijón: itinerario recomendado

Si es tu primera vez en la ciudad, la mejor forma de ver Gijón es organizar una ruta a pie que combine casco histórico, mar y algunos de sus edificios más representativos. Aunque parezca un listado muy amplio, lo mejor es que todos están relativamente cerca entre sí, sobre todo en el eje formado por Cimavilla, el entorno del puerto deportivo, la Plaza Mayor y la playa de San Lorenzo

El recorrido más lógico sería empezar en la zona de la Iglesia de San Pedro y las Termas Romanas de Campo Valdés, porque ahí ya entras directamente en el Gijón más histórico. Desde ese punto, lo ideal es subir hacia Cimavilla, recorrer sus calles y llegar al Cerro de Santa Catalina para ver el Elogio del Horizonte y disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad.

Después, puedes bajar de nuevo hacia la parte monumental del centro y enlazar con la Plaza del Marqués, donde están el Palacio de Revillagigedo, la Colegiata de San Juan Bautista y el Monumento a Pelayo. Muy cerca quedan también la Plaza Mayor y la Casa Consistorial, que forman uno de los espacios más agradables del centro para hacer una pausa.

A partir de ahí, la ruta puede continuar hacia el puerto deportivo, los Jardines de la Reina y la escultura Gijón, para enlazar después con el paseo de la playa de San Lorenzo. Si todavía tienes tiempo y ganas de seguir caminando, puedes añadir la Capilla de San Lorenzo, la zona del Náutico o incluso acercarte a la Ciudadela de Celestino Solar y al entorno del centro comercial y urbano de la ciudad. 

En resumen, si es tu primera vez en Gijón, lo que más merece la pena priorizar es esto: Cimavilla, el Cerro de Santa Catalina, el frente portuario monumental y la playa de San Lorenzo. Con ese recorrido ya te llevas una imagen muy completa y muy disfrutable de la ciudad.

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Qué ver en Gijón en un día o en dos días

Gijón se puede ver bastante bien en un día, pero si tienes dos días la experiencia mejora mucho porque puedes añadir museos, visitas exteriores y algún paseo más largo sin necesidad de ir con prisas.

Si solo dispones de un día, lo más recomendable es centrarte en lo esencial. Empezaría por Cimavilla, con las Termas Romanas, la Iglesia de San Pedro y el ascenso al Cerro de Santa Catalina para ver el Elogio del Horizonte. Después seguiría por el entorno del Palacio de Revillagigedo, la Colegiata, el Monumento a Pelayo, la Plaza Mayor y el puerto deportivo, terminando con un paseo por la playa de San Lorenzo. Con ese recorrido ya ves lo más icónico y disfrutas muy bien de la ciudad.

Si tienes dos días, entonces puedes añadir algunas de las visitas culturales que quedan algo más fuera del paseo básico o que merecen entrar con calma. Ahí encajan muy bien el Museo Casa Natal de Jovellanos, el Museo Barjola, la Ciudadela de Celestino Solar, el Muséu del Pueblu d’Asturies o la Laboral Ciudad de la Cultura, que el plano sitúa ya fuera del núcleo más céntrico, en la zona de Cabueñes / La Guía.

La clave está en priorizar según tu viaje. Si te interesa más el lado histórico y urbano, céntrate en Cimavilla, centro y playa. Si te gustan los museos, reparte mejor el tiempo e incluye algunos espacios culturales. Y si viajas en familia, puedes valorar también el Acuario Bioparc, que es otro de los grandes equipamientos marcados en el plano turístico.

En cualquier caso, Gijón es una ciudad muy agradecida para escapadas cortas. En un día te llevas una imagen muy buena. En dos días, empiezas de verdad a disfrutarla con más calma.

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Museos y visitas culturales en Gijón

Gijón tiene una oferta cultural bastante más completa de lo que mucha gente espera antes de visitarla por primera vez. Uno de los más recomendables es el Museo Casa Natal de Jovellanos, porque une valor histórico y artístico en pleno centro. Es ideal para entender mejor la figura de Gaspar Melchor de Jovellanos y su importancia en la historia de la ciudad. Muy cerca queda también el Museo Barjola, dentro del Conjunto de la Trinidad, una parada muy interesante si te apetece combinar arquitectura histórica y arte.

Ya fuera del núcleo más inmediato de Cimavilla, el Muséu del Pueblu d’Asturies es una de las mejores visitas para comprender la cultura tradicional asturiana. Es un museo muy completo, con edificios trasladados, hórreos, paneras, fotografía, etnografía y el conocido Museo de la Gaita. También resulta muy recomendable la Ciudadela de Celestino Solar, porque aporta una lectura social de Gijón y permite entender cómo era la vida de la clase obrera gijonesa entre finales del XIX y buena parte del XX.

Y, por supuesto, hay que incluir las Termas Romanas de Campo Valdés, que aunque sean un espacio arqueológico, funcionan también como una visita cultural imprescindible para comprender el origen romano de la ciudad.

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Playas, paseos y miradores de Gijón

Una de las grandes virtudes de Gijón es que se disfruta muchísimo al aire libre. Más allá de monumentos y museos, la ciudad tiene una combinación muy buena de playa, miradores, paseos marítimos y vistas abiertas al Cantábrico. La playa de San Lorenzo es la gran protagonista. Es la playa urbana más importante de Gijón y uno de los espacios más representativos de la ciudad. Su paseo, el famoso Muro, permite caminar durante casi tres kilómetros con vistas constantes al mar, algo que hace que incluso sin bañarte ya merezca muchísimo la pena.

Otro lugar imprescindible es el Cerro de Santa Catalina, que además de acoger el Elogio del Horizonte funciona como uno de los mejores miradores de Gijón. Desde arriba se ve muy bien la ciudad, el litoral y buena parte del puerto, así que es uno de esos sitios a los que conviene subir sí o sí.

El puerto deportivo y su entorno son también una zona muy agradable para pasear. Aquí se concentran algunos de los edificios más bonitos del centro, como la Casa Paquet, el Palacio de Revillagigedo o la zona de los Jardines de la Reina, con la escultura de las letras de Gijón. Es un tramo muy cómodo y muy bonito para enlazar casco histórico y paseo marítimo.

Si quieres disfrutar de las mejores vistas de Gijón, hay tres lugares muy claros: el Cerro de Santa Catalina, el paseo alto de Cimavilla y varios puntos del Muro de San Lorenzo. Entre los tres, te llevas una imagen muy completa de la ciudad mirando al mar.

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Dónde comer en Gijón

Gijón es una ciudad muy agradecida para comer bien, sobre todo si te mueves entre el centro, Cimavilla, la zona del puerto deportivo y el entorno de la playa de San Lorenzo. Ahí es donde más fácil resulta encontrar sidrerías, restaurantes con cocina asturiana y sitios con bastante ambiente tanto a mediodía como por la noche. Además, son zonas muy cómodas para enlazar con la visita a pie por la ciudad. 

Si buscas una recomendación personal, para nosotros Terra Astur es una opción que siempre funciona. Es verdad que para algunas personas puede parecer más turístico, pero nosotros hemos ido varias veces y siempre hemos salido encantados. Nos parece una apuesta segura por el trato, por la sidra y por lo bien que suele entrar la cocina local en un viaje a Asturias.

Si te apetece probar el lado más típico de la ciudad, en Gijón merece mucho la pena entrar en alguna sidrería tradicional. Al final, más que buscar un solo sitio concreto, aquí lo importante es vivir también la experiencia: sidra bien escanciada, raciones para compartir y platos muy ligados a la cocina asturiana.

Entre las cosas que deberías probar están los grandes clásicos de la gastronomía asturiana: fabada, cachopo, pescados y mariscos, quesos asturianos, tortos, croquetas, chorizo a la sidra y, por supuesto, una buena sidra natural.

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Dónde dormir en Gijón

En general, las mejores zonas para alojarse son el centro, el entorno de Cimavilla, la zona del puerto deportivo y el área próxima a la playa de San Lorenzo. Son las más cómodas para moverse caminando, ver lo principal sin depender del coche y salir a cenar o pasear con facilidad.

Hotel Alda Pasaje – Nuestra elección

Nosotros la última vez nos alojamos en el Hotel Alda Pasaje, justo enfrente de las letras de Gijón. Es un hotel sencillo, pero la ubicación nos gustó muchísimo porque te deja en pleno centro y permite moverte caminando a prácticamente todo lo importante. Se puede ir caminando a las playas de San Lorenzo y Poniente, y al casco histórico.

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Hotel Hernán Cortés

Es una opción muy clásica y muy céntrica, cerca del Paseo de Begoña, en una de las zonas más cómodas para dormir en Gijón. Destaca especialmente su ubicación, limpieza y confort.

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Hotel Silken Ciudad Gijón

Muy buena opción si buscas un hotel más moderno, con un punto extra de servicios, a unos 700 metros de la playa de Poniente y que cuenta con gimnasio, sauna y piscina climatizada. Puede encajar muy bien si quieres algo más completo sin salirte demasiado del núcleo urbano.

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Hotel Alcomar

Muy recomendable para quien prioriza estar junto al mar, se sitúa en el centro y con vistas al paseo marítimo. Es una opción muy práctica si quieres dormir cerca de la playa y del centro a la vez.

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NH Gijón

Otra opción muy buena si te apetece alojarte junto a San Lorenzo. Es un hotel moderno situado en el paseo marítimo, al lado de la playa, con piscina de temporada en la azotea y buenas vistas.

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El Môderne Hotel

Muy buena alternativa si quieres algo más cuidado y céntrico. Se sitúa en el centro de Gijón y en sus valoraciones destacan especialmente las instalaciones, el confort y el trato del personal.

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Parador de Gijón

Si buscas una opción con más encanto, el Parador de Gijón es una de las mejores elecciones para alojarse en la ciudad. Está ubicado en el Parque de Isabel la Católica y ocupa un antiguo molino centenario, algo que le da un carácter muy especial frente a otras opciones más convencionales. Su localización permite estar en una zona tranquila y agradable, pero al mismo tiempo muy cerca de lugares como la playa de San Lorenzo y de buena parte de los imprescindibles que ver en Gijón. Nos parece una alternativa muy buena para quienes quieren una estancia más especial, con ese plus de edificio singular y entorno verde que siempre suma en una escapada urbana.

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👉 Conoce al completo el parador en nuestro post – Parador de Gijón

Dónde aparcar en Gijón

Nuestra recomendación en Gijón es bastante clara: si vienes en coche, lo mejor es aparcar cerca del hotel que elijas y moverte después caminando. Sobre todo si te alojas en el centro, en Cimavilla o cerca de San Lorenzo, porque la ciudad se recorre bastante bien a pie y así te ahorras estar pendiente del coche durante la visita.

En la zona centro y cerca de la playa hay que tener en cuenta que existen zonas de estacionamiento regulado de pago, así que conviene revisar bien la señalización antes de dejar el coche en la calle. También es buena idea valorar un parking privado si tu alojamiento no tiene plaza y quieres olvidarte del tema durante uno o dos días.

Los aparcamientos más prácticos suelen ser los que te dejan relativamente cerca del centro histórico, del puerto o del paseo marítimo, porque desde ahí puedes hacer casi toda la visita principal caminando. Si llegas en coche para una escapada corta, nuestra recomendación sería esa: céntrate en dejarlo bien aparcado una vez y hacer Gijón andando. Es la forma más cómoda de disfrutar la ciudad.

Cómo llegar a Gijón

Llegar a Gijón en coche es bastante sencillo porque está muy bien conectada por carretera con el resto de Asturias y con otras zonas del norte. Además, su ubicación en la costa central la convierte en una base muy cómoda para enlazar luego otras rutas por la región. Tiene conexiones principales con Oviedo, Avilés y el resto del territorio asturiano.

Si prefieres venir en tren, Renfe opera servicios de Cercanías Asturias y conexiones de media distancia, así que Gijón puede encajar muy bien si no quieres depender del coche. La propia red de Cercanías de Asturias permite moverse también con bastante facilidad entre varias ciudades del entorno. Puedes consultar los trenes disponibles en la app de trainline.

En autobús también es una ciudad muy accesible. Alsa conecta Gijón con muchos destinos asturianos y nacionales, y además el Aeropuerto de Asturias tiene conexión directa por bus con Gijón, Oviedo y Avilés. En el propio aeropuerto puedes alquilar un coche para moverte por Asturias sin problema.

Desde Oviedo y Avilés, llegar a Gijón es muy fácil tanto por carretera como en transporte público. Y desde el aeropuerto de Asturias, la conexión por autobús directo es una de las fórmulas más cómodas si no alquilas coche.

Qué ver cerca de Gijón

Una de las grandes ventajas de Gijón es que, además de todo lo que ofrece la ciudad, tienes muchas escapadas interesantes muy cerca. Si te quedas más de un día, merece mucho la pena aprovechar para hacer alguna excursión por la costa central o por otras ciudades asturianas.

Oviedo es una de las opciones más claras. Es una ciudad muy distinta a Gijón, más monumental y más ligada al casco histórico, así que ambas se complementan muy bien dentro de un mismo viaje.

Avilés también merece mucho la pena, sobre todo por su centro histórico y por el contraste entre su parte más tradicional y el entorno del Centro Niemeyer.

👉 Qué ver en Avilés en 1 y 2 días: guía completa + imprescindibles y consejos

Si te apetece algo más marinero y tranquilo, Candás y Luanco funcionan muy bien como escapadas cortas desde Gijón. Y si prefieres un plan que combine pueblo con costa, Villaviciosa y Tazones son otra combinación muy recomendable.

Nosotros hemos recorrido casi toda la costa asturiana y en estos dos posts hemos recopilado todos los pueblos que no te puedes perder y esos rincones que seguro te van a sorprender. En nuestro caso empezamos desde Avilés, aunque saliendo desde Gijón cualquiera de las dos rutas funciona genial, ya que está justo en el centro de ambas:

👉 Ruta por la costa oeste de Asturias

👉 Ruta por la costa oeste de Asturias

En general, Gijón encaja muy bien como base para moverse por esta parte de Asturias porque las distancias son cómodas y permite montar rutas de un día como las que te dejamos sin complicarte demasiado.

👉 10 pueblos de Asturias que descubrir en verano

Pueblos de Asturias en verano

Fiestas y eventos importantes en Gijón

Si te gusta viajar con ambiente, Gijón tiene un calendario bastante atractivo. Uno de los grandes momentos del año es la Semana Grande, organizada en torno a las fiestas de Begoña. Destaca especialmente la Noche de los Fuegos del 14 de agosto y el Restallón y la Danza Prima del día 15.

Otra gran cita del verano es la Fiesta de la Sidra Natural, se celebra la última semana de agosto y es una de las grandes citas estivales de la ciudad. En 2025 se celebró su 34 edición y está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

También conviene tener en cuenta la Semana Negra, un festival literario y cultural muy conocido que reúne literatura, conciertos, exposiciones y ambiente popular en verano.

qué ver en Gijón

Consejos para visitar Gijón

La mejor época para visitar Gijón depende un poco del tipo de viaje que busques, pero para una primera escapada suele funcionar especialmente bien la primavera, el verano y comienzos de otoño. En verano la ciudad tiene más ambiente y eventos, mientras que fuera de temporada alta se disfruta con algo más de tranquilidad.

En cuanto al tiempo, un día da para ver bastante bien lo esencial del centro, Cimavilla, el puerto y la playa de San Lorenzo. Con dos días, ya puedes añadir museos y visitas exteriores como Laboral o el Muséu del Pueblu d’Asturies.

Para moverte por la ciudad, lo mejor es hacerlo a pie en toda la parte central. Como consejo práctico, nosotros te diríamos tres cosas: elige bien la zona del hotel para olvidarte del coche, reserva algo de tiempo para pasear sin rumbo por Cimavilla y no te quedes solo con la parte monumental. En Gijón también hay que vivir el mar, el paseo y la sidra.

Preguntas frecuentes sobre qué ver en Gijón

¿Merece la pena visitar Gijón?
Sí, claramente. Es una de las ciudades más agradables de Asturias para una escapada porque combina historia, mar, gastronomía, cultura y muy buen ambiente.

¿Qué es lo más bonito de Gijón?
Depende mucho de gustos, pero para una primera visita diríamos que lo más especial está en el conjunto formado por Cimavilla, el Cerro de Santa Catalina, el Elogio del Horizonte y la playa de San Lorenzo.

¿Se puede ver Gijón en un día?
Sí. En un día puedes ver bastante bien los grandes imprescindibles del centro histórico, el puerto y la playa. Con dos días la visita gana bastante.

¿Qué ver gratis en Gijón?
Muchísimo. Puedes recorrer Cimavilla, subir al Elogio del Horizonte, pasear por San Lorenzo, ver el puerto, la Plaza Mayor, la escultura de las letras y además entrar gratis en espacios como las Termas Romanas, el Museo Casa Natal de Jovellanos, el Muséu del Pueblu d’Asturies o la Ciudadela de Celestino Solar.

¿Dónde comer bien en Gijón?
Lo más fácil es moverte entre el centro, el puerto, Cimavilla y el entorno de San Lorenzo. Y si quieres una recomendación personal que a nosotros nos funciona muy bien, Terra Astur nos parece una apuesta muy segura.

qué ver en Gijón

Gijón es una ciudad que entra muy bien desde el primer paseo, pero que además gana mucho cuando la recorres con un poco más de calma. Tiene historia, tiene mar, tiene barrio antiguo, tiene playa, tiene museos y tiene una forma muy agradable de dejarse vivir.

Nuestra recomendación final sería muy clara: no la visites solo como una parada rápida. Dedícale tiempo a Cimavilla, al paseo de San Lorenzo, al frente portuario y a alguno de sus museos. Ahí es donde de verdad entiendes por qué es una de las ciudades más atractivas de Asturias. Y si vienes en verano, disfruta también de un rato de playa.

Si estás organizando una escapada por Asturias, Gijón es además un muy buen punto de partida para seguir descubriendo otros rincones de la región. En el blog también puedes encontrar más ideas para completar el viaje, como:

👉 Ruta por la costa oeste de Asturias

👉 Ruta por la costa este de Asturias

👉 10 pueblos de Asturias que no te puedes perder este verano

Todo lo que necesitas para tu próxima visita a Gijón

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